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Miércoles, 30 de septiembre de 2020

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Jueves, 16 de enero de 2020 08:30

Firmado el acuerdo comercial, los inversores deberían volver a fijarse en los fundamentales

Juan J. Fdez-Figares (Link Securities) | En una sesión totalmente condicionada por la firma de la “fase uno” del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, los inversores optaron por la prudencia, incrementando posiciones en bonos y en valores defensivos y deshaciéndolas en los más ligados al ciclo económico.

 

 

En los últimos días, y a medida que se acercaba el día de la firma del acuerdo, que llevaron ayer a cabo el presidente de Estados Unidos, Trump, y el vice primer ministro chino, Liu He, se ha venido generado un clima de escepticismo, principalmente en los medios estadounidenses, sobre el contenido del acuerdo y, sobre todo, en relación a la posibilidad de que la siguiente fase se cierre con éxito. Estas dudas, en gran medida inducidas, no son nuevas ya que, como hemos venido señalando desde hace tiempo, las diferencias entre ambos países en relación al modelo económico y, por ende, a su modus operandi en el ámbito regulatorio y comercial, son muy grandes. Es complicado que China acepte cambios estructurales sustanciales en su forma de actuar, sobre todo en relación a su práctica habitual de subsidiar empresas, incluso aquellas no rentables, para ayudarlas a competir con ventaja en los mercados internacionales.

 

No obstante, y dejando el escepticismo de lado, consideramos muy positiva la firma de esta “primera fase” del acuerdo, la cual va a actuar como un verdadero “alto el fuego” en la batalla comercial entre ambas potencias, batalla que, por supuesto, al ser las dos mayores economías del mundo, va a continuar en los próximos años, algo a lo que los inversores deberán acostumbrarse y adaptar sus estrategias.

 

No obstante, y en el corto plazo, el acuerdo debería permitir a los inversores centrarse en otros factores, como la marcha de las distintas economías mundiales y su impacto en los negocios y resultados de las compañías cotizadas; una vuelta a los fundamentales que se han venido dejando de lado en los últimos años, en los que los factores de corte político han condicionado la actuación de muchos inversores. Así, si la economía mundial comienza a dar síntomas de mejora habrá que apostar por los valores más cíclicos, los más castigados en los últimos años. Por el contrario, y es un escenario que no debe ser descartado, si las principales economías desarrolladas, especialmente las europeas, se muestran incapaces de reaccionar a pesar de los fuertes estímulos monetarios y financieros que están recibiendo, el escenario de tipos de interés bajos se consolidará y serán los valores de corte más defensivo los que mejor se defenderán en este entorno.

 

De momento, los inversores se muestran algo indecisos, como perdidos, ya que uno de los principales factores que ha condicionado en el último año y medio sus decisiones de inversión ha quedado aparcado de momento con el cierre de la “primer fase” del acuerdo comercial entre estadounidenses y chinos. Además, la “segunda fase” va a tardar tiempo en coger forma, seguramente no antes de las elecciones presidenciales que se celebran en Estados Unidos a principios de noviembre.

 

Así, esperamos que en el corto plazo los principales índices bursátiles continúen consolidando las alzas logradas en los últimos meses, sin adoptar una tendencia definida. Quizás la temporada de presentación de resultados trimestrales, que se ha iniciado en Wall Street y que comenzará en las próximas semanas en Europa, sea el catalizador que necesitan las bolsas para retomar la tendencia alcista, pero ello va a depender en gran medida de lo que digan sobre el devenir de sus negocios los gestores de las compañías cotizadas. En principio, especialmente en el mercado estadounidense, en 2020 se espera un sensible repunte de los beneficios empresariales tras varios trimestres consecutivos en los que han decrecido. Este escenario, de cumplirse, debería ser positivo para la renta variable, activo que en el entorno de tipos actual no tiene competencia.

 

Hoy, para empezar, esperamos una nueva apertura sin rumbo de las bolsas europeas, con los principales índices moviéndose cerca de los niveles de cierre de ayer. Señalar, además, que en la agenda macro del día destaca la publicación en Alemania de la lectura final del IPC de diciembre, que debe mostrar un ligero repunte, como ha ocurrido en el resto de principales economías de la región, aunque seguirá lejos del objetivo del 2% o ligeramente por debajo de este nivel establecido por el BCE, lo que da margen a la institución para mantener sus actuales políticas monetarias ultralaxas por el momento. En ese sentido, señalar que hoy se darán a conocer las actas de la última reunión del Consejo de Gobierno del BCE. No obstante, la cita más relevante del día será la publicación esta tarde en Estados Unidos de las ventas minoristas del mes de diciembre, cifras que darán una pista sobre la marcha de la temporada de ventas navideñas, la cual es muy relevante para muchas cotizadas. Ayer mismo la compañía Target adelantó un flojo comportamiento de sus ventas durante la mencionada temporada, lo que provocó que sus acciones cedieran más del 6% durante la sesión.

 

Por lo demás, y en lo que hace referencia a la publicación de resultados trimestrales, destacar que en Europa varias compañías adelantarán hoy sus cifras de ingresos y ventas del último trimestre, entre ellas la francesa Alstom y la británica Rio Tinto. En Wall Street destaca la publicación de los resultados trimestrales de otros dos grandes bancos: Morgan Stanley y The Bank of New York Mellon. Hasta el momento, y en general, las grandes entidades de crédito estadounidenses que han publicado resultados han superado holgadamente las expectativas manejadas por los analistas, apoyadas en la fortaleza de la economía y en el buen comportamiento de los mercados. No obstante, el recibimiento que han tenido sus resultados por parte de los inversores ha sido bastante frío.  

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