España ilustra el nuevo ciclo energético: en 2019 el precio de la electricidad recogía el coste de las energías fósiles en el 75% del día vs 19% en 2025

Mark Lacey (Schroders) | El cierre efectivo del estrecho de Ormuz ha supuesto una importante disrupción del suministro de petróleo a nivel mundial, sobre todo en mercados que ya se estaban viendo afectados pues, incluso antes de que el actual conflicto en Oriente Medio amenazara con provocar una interrupción sin precedentes, ya había indicios de que los suministros de petróleo disponibles probablemente serían insuficientes.

Esta crisis pone también de manifiesto las consecuencias de una década de inversión insuficiente. El peso del sector energético en los índices bursátiles mundiales ha caído de alrededor del 14% desde máximos anteriores a aproximadamente el 3% a principios de 2026, ya que la disciplina de capital y la rentabilidad para los accionistas han prevalecido sobre la creación de nueva oferta. La vida útil de las reservas se ha acortado (de 14-15 años a principios de la década de 2000 a unos 7-10 años para muchos productores) y, más allá de 2026, hay menos proyectos confirmados que puedan aumentar la producción de forma significativa. Mientras tanto, el rápido «suministro de ajuste» que antes proporcionaba el esquisto estadounidense parece menos efectivo y más intensivo en capital.

Sin embargo, la demanda está cambiando en lugar de desaparecer. Se espera que la demanda de electricidad en EE.UU. crezca alrededor de un 2-3% anual, impulsada por la electrificación y los centros de datos que dan soporte a la IA. En algunos casos, estos últimos aumentan la demanda de gas a través de turbinas in situ.

Un contexto de precios más estable puede respaldar los flujos de caja y las acciones del sector energético; y a medida que los gobiernos dan prioridad a la seguridad energética, el abanico de oportunidades se amplía a las redes, el almacenamiento, las energías renovables y las tecnologías habilitadoras.

Por qué las energías renovables son importantes para la seguridad (y los costes)

El conflicto con Irán vuelve a poner el foco en las energías renovables como medio estratégico para garantizar la independencia energética. Las tecnologías solar y eólica no requieren combustibles fósiles, por lo que sus costes de generación están menos expuestos a las fluctuaciones de los mercados energéticos mundiales.

En los mercados energéticos europeos, el generador más caro que opera para satisfacer la demanda —normalmente el gas— suele fijar el precio mayorista de la electricidad por hora. A medida que se expande la producción de electricidad a partir de tecnologías de menor coste, como la eólica y la solar, estas desplazan cada vez más al gas y al carbón, lo que significa que la energía fósil fija el precio con menos frecuencia.

España ofrece un claro ejemplo. Un análisis de Ember, el think tank mundial sobre energía, revela que el fuerte crecimiento de la energía solar y eólica ha contribuido a que los precios de la electricidad en España empiecen a desacoplarse de los precios del gas. En el primer semestre de 2019, los precios de la electricidad en España reflejaban el coste de la generación fósil en el 75 % de las horas; en el mismo periodo de 2025, esta cifra se redujo al 19 %. Incluso con la fuerte subida de los precios del gas tras el conflicto con Irán, la electricidad en España sigue estando entre las más baratas de Europa y el Reino Unido.