Jon Butcher (Aberdeen Investments) | La confirmación de Warsh como presidente de la Fed parece más una cuestión de oportunidad que de fondo. Creemos que es poco probable que la política de tipos de interés cambie de forma significativa a corto plazo, ya que la dinámica de la inflación limita el margen para los recortes.
No conviene considerar a Warsh como un halcón o una paloma a ultranza, sino como un crítico constante del aumento del tamaño y el papel de la Fed. El modelo operativo actual de la Fed requiere un balance de gran tamaño. El volumen de reservas ya se encuentra en torno al nivel mínimo posible para no provocar tensiones de liquidez en el mercado, lo que significa que no hay una forma fácil de reducir los activos de la Fed.
Sin embargo, existen tres vías para reducir la presencia de la Fed en los mercados:
En primer lugar, se podría modificar la composición del balance acelerando el cambio de los títulos respaldados por hipotecas hacia los bonos del Tesoro.
En segundo lugar, un cambio regulatorio podría reducir el incentivo de los bancos para mantener reservas en la Fed. Esto probablemente implique normas de liquidez y desestigmatizar el uso de las ventanillas de descuento, lo que permitiría una menor presencia de la Fed con el tiempo, con implicaciones modestas para el mercado.
En tercer lugar, Warsh podría intentar volver a un marco de reservas escasas. Esto sería radical y no parece probable que ocurra a corto plazo.
Una vez que Warsh asuma el cargo, no esperamos un giro brusco ni en el tipo de interés objetivo de los fondos federales ni en la política de reservas.
En cambio, prevemos un impulso para reducir la presencia de la Fed en los mercados. La opción 1, que consiste en reajustar la composición de los activos alejándose de los MBS y orientándose hacia los bonos del Tesoro, especialmente las letras, será probablemente el primer paso en esa dirección.
Pero la agenda a medio plazo más importante es la opción 2: reformar la regulación y los comportamientos que determinan la demanda de reservas por parte de los bancos.
Aunque creemos que esto es plausible, la reducción de las posiciones de activos de la Fed se produciría casi con toda seguridad a un ritmo que no provocaría grandes variaciones en los precios de los activos. Como mucho, esperaríamos un ligero aumento de la pendiente de la curva, en lugar de una revalorización significativa de los activo



