PMI decepcionantes a ambos lados del Atlántico

Lazard | El plato fuerte macroeconómico de esta semana se servirá el viernes de la mano de datos de inflación en cuatro mayores economías de la zona euro y en EEUU, dos citas en las que Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, descarta sorpresas. Espera que el IPC de Francia, Italia y España se mantenga relativamente estable en junio, en torno al 0,2% intermensual y que, en comparación con hace un año, continúe a la baja. Por otro lado, se conocerá Índice de Precios del Gasto en Consumo Personal Básico (PCE) estadounidense de mayo, el indicador de inflación preferido por la Fed. “El deflactor del PCE es el más importante de estos indicadores, pero la mayoría de los datos se han publicado como parte de los datos del IPC y del índice de precios a la producción (IPP) de mayo. Se espera que el PCE general se mantenga estable intermensualmente y aumente un 2,6% interanual (frente al 0,3% y el 2,7%, respectivamente, de abril), mientras que el PCE subyacente se ralentizará hasta el 0,1% intermensual y el 2,6% interanual, frente al 0,2% y el 2,8% anteriores”, explica Temple.

Estos datos llegarán después de que la semana pasada se difundieran algunas referencias decepcionantes en ambos lados del Atlántico. Los datos globales de los PMI fueron “desalentadores”, con una recuperación desigual en la zona euro que persiste con lecturas más bajas en el sector manufacturero y de servicios en la zona euro, Francia y Alemania. Los datos delos PMI de EEUU fueron “un punto brillante”, con cifras de manufacturas y servicios que superaron las expectativas y mejoraron en territorio expansivo. Sin embargo, las ventas minoristas estadounidenses ofrecieron otra imagen “relativamente negativa” del gasto de los consumidores. “Las ventas de mayo no alcanzaron las expectativas y las cifras de abril se revisaron a la baja. Estas cifras, unidas a los indicios de un aumento de las tensiones en las finanzas de los hogares, sugieren cautela en cuanto a las expectativas de crecimiento para el segundo trimestre de 2024”, dice Temple.

Las ventas minoristas en el Reino Unido, por el contrario, superaron las expectativas con cifras mejores en todos los ámbitos y los datos del mes anterior se revisaron al alza. También se conocieron los datos de IPC del país en mayo. El general subió un 0,3% intermensual (frente al consenso del 0,4%) y un 2,0% interanual (consenso del 2,0%); el subyacente se desaceleró hasta el 3,5% interanual desde el 3,9% de abril; mientras que la inflación de los servicios bajó menos de lo esperado hasta el 5,7% desde el 5,9% (consenso: 5,5%). Sobre una base intermensual, los precios de los servicios subieron un 0,63%, por encima del aumento típico de mayo del 0,46, y  inflación subyacente de bienes cayó a terreno negativo, con un -0,1% interanual frente al 0,6% de abril, destaca el estratega de Lazard

El Banco de Inglaterra votó por 7-2 a favor de mantener el tipo de interés bancario en el 5,25% a pesar de las sorpresas al alza de la inflación en abril y mayo. “Hay dos grupos dentro de los siete miembros que votaron a favor de mantener los tipos estables. Un sigue preocupado por el crecimiento salarial y cree que el crecimiento interno ha seguido siendo más fuerte de lo esperado, mientras que el otro cree que las recientes sorpresas probablemente sean temporales… Los mercados casi duplicaron la probabilidad de un recorte de tipos de 25 puntos básicos en la reunión de agosto y ahora implican 44 puntos básicos de relajación acumulada para finales de año”, comenta Temple.

Referencias asiáticas en el foco

Los datos publicados en China mostraron que “el crecimiento sigue siendo poco alentador, con la debilidad derivada de la actual crisis inmobiliaria residencial, evidenciada por la aceleración de la caída de los precios de las viviendas nuevas y usadas, la debilidad de la inversión en activos fijos y el acusado descenso de las ventas de propiedades residenciales”, sostiene.

Finalmente, Japón registró un aumento de la inflación ligeramente inferior al previsto. “Me preocupa que la inflación subyacente (en Japón, sin alimentos frescos ni energía) siga siendo relativamente débil, con una tasa acumulada de 3 meses inferior al 1%. Aunque algunos economistas citaron las [últimas] cifras como un respaldo a una nueva subida de tipos del Banco de Japón en julio, soy escéptico en cuanto a la justificación para normalizar los tipos de la política monetaria”, concluye Temple.