Anthony Willis (Columbia Threadneedle Investments) | Esta semana nos centramos en las elecciones japonesas celebradas el pasado fin de semana. La primera ministra, Sanae Takaichi, logró un resultado mejor de lo esperado para su Partido Liberal Democrático (LDP), que ahora cuenta con una holgada mayoría absoluta en la cámara baja del Parlamento japonés.
El anuncio de las elecciones fue rápido e inesperado, ya que Takaichi llevaba solo tres meses en el poder. Unos niveles muy elevados de aprobación personal y la esperanza de que estos se tradujeran en apoyo a su partido impulsaron la convocatoria anticipada de los comicios. La decisión ha resultado extraordinariamente acertada, sobre todo porque el resultado no estaba garantizado según las encuestas previas. El resultado implica que el LDP, en solitario, ha logrado una supermayoría (dos tercios de los escaños del Parlamento) y, junto con su socio de coalición, Ishin – el Partido de la Innovación de Japón, ha vencido completamente a los partidos de la oposición, que aparecían relativamente fuertes en los sondeos de opinión.
Los mercados están reaccionando de forma muy positiva a un resultado que aporta una fuerte certidumbre política. La cámara baja es la más importante del Parlamento japonés y una mayoría absoluta tan holgada permite anular las políticas procedentes de la cámara alta, donde el LDP no tiene mayoría.
El resultado ofrece a Takaichi la oportunidad de implementar sus políticas de estímulo económico. Estas iniciativas, que incluyen un mayor gasto y una nueva era de prosperidad, han conectado con unos votantes frustrados por los elevados precios de los alimentos y los salarios estancados. Ahora se espera que se materialicen algunas promesas de campaña, como una pausa en determinados impuestos al consumo.
Tras el resultado, los índices Nikkei y Topix han alcanzado máximos históricos. El yen japonés se ha mostrado bastante débil recientemente y esta tendencia podría continuar a corto plazo. Los bonos del gobierno japonés también han registrado cierta volatilidad y podrían persistir las preocupaciones en torno al gasto sin financiación, algo que no suele ser bien recibido por los mercados de renta fija. Takaichi puede haber convencido al electorado japonés, pero ganarse la aprobación de todas las clases de activos de los mercados financieros probablemente le llevará más tiempo.
Mantenemos una visión positiva sobre Japón y esperamos que el estímulo económico comience a trasladarse a la economía real. Este nivel de certidumbre política es bastante poco habitual en Japón y una mayoría tan sólida facilitará relativamente la labor de Takaichi a la hora de impulsar su agenda de reformas. Un gobierno con foco en la inversión y orientado a reformar políticas para impulsar el crecimiento, el consumo y la inversión (especialmente en el sector tecnológico) debería ser favorable para la renta variable japonesa. Debemos ser prudentes con la evolución de la divisa y de los mercados de bonos, pero, en conjunto, se trata de una noticia positiva para Japón. Como resultado, mantenemos una sobreponderación en renta variable japonesa.



