Dario Bertagna (Capital Dynamics) | La energía se ha convertido en el gran desafío de nuestra época, no solo para los gobiernos, sino también para inversores y consumidores.
En un momento en el que la geopolítica vuelve a convertirse en el principal factor que impulsa la volatilidad en los mercados energéticos europeos, la seguridad energética ha pasado a ocupar un lugar estratégico en el debate junto al objetivo de alcanzar las cero emisiones netas. Pero ¿son compatibles estos dos objetivos?
La respuesta es inequívoca: sí. Nunca ha habido un mejor momento para invertir en infraestructuras renovables locales, fiables y seguras que permitan afrontar estos retos. Aunque estas ambiciones son valiosas por sí mismas, también ofrecen considerables oportunidades para los inversores institucionales. Sin embargo, a medida que el mercado ha evolucionado, también lo ha hecho su complejidad. Generar “alpha” ya no es sencillo: la especialización y las soluciones locales se han convertido en requisitos indispensables para el éxito, y las estrategias genéricas ya no funcionan.
La seguridad energética se ha vuelto prioritaria
Desde el inicio de la guerra en Ucrania hemos visto un cambio fundamental en el panorama energético, ya que los responsables políticos priorizan la resiliencia del suministro energético europeo.
La incertidumbre ha obligado a los gobiernos a actuar. Marcos como el Plan REPowerEU y el más reciente Clean Industrial Deal se han puesto en marcha con rapidez, situando la seguridad energética como un pilar clave de las políticas públicas junto a los objetivos de descarbonización.
La dirección está clara: la doble necesidad de descarbonizar la economía y mantener el suministro energético guían las políticas a todos los niveles, desde el supranacional hasta el local.
Estos vientos de cola que parten del ámbito político refuerzan nuestra convicción de que las energías renovables, y la infraestructura que las respalda, siguen siendo la mejor vía para alcanzar estos objetivos y representan una de las mayores oportunidades de inversión de las próximas décadas.
Las mejoras normativas fomentarán la inversión
Además del apoyo generalizado a las renovables en toda Europa, cada país está tomando medidas para mejorar sus marcos regulatorios. Las iniciativas en los países nórdicos para pasar a una liquidación de desvíos cada 15 minutos y a mecanismos armonizados de “precio único” están siendo observadas de cerca por el resto mercado Mientras tanto, en Alemania, el gobierno ha expresado su apoyo a una mayor inversión en nuevos proyectos de energía renovable y a un giro hacia soluciones basadas en el mercado para mejorar la red eléctrica.
Si bien persisten riesgos en la implementación, avanzar hacia un modelo que recompense la flexibilidad y las soluciones de mercado, junto con procesos de autorización más ágiles para nuevos proyectos en toda Europa, ayudará a crear las condiciones adecuadas y a fomentar la inversión tan necesaria en infraestructuras energéticas en todo el continente.
La demanda eléctrica está creciendo
Aunque la demanda eléctrica en Europa se ha mantenido estable recientemente, la Agencia Internacional de la Energía prevé un crecimiento considerable en los próximos años. No es de extrañar que la inteligencia artificial y la creciente digitalización sean los principales impulsores. Unos factores a los que sesuma la demanda derivada de tecnologías como la computación en la nube y la mayor electrificación de la industria y el transporte.
La necesidad de más energía es evidente y genera oportunidades en la intersección entre generación renovable, almacenamiento y flexibilidad de la red.
Oportunidades a través de la innovación
Las soluciones energéticas sostenibles son clave en el desarrollo de proyectos de gran escala y alto consumo eléctrico, como los centros de datos. El sector está evolucionando rápidamente hacia modelos de energía limpia, resiliente y escalable, y vemos varias estrategias clave para aprovechar este cambio.
En primer lugar, los acuerdos de compraventa de energía (PPA), mediante los cuales empresas o compañías eléctricas compran directamente la energía a productores específicos, son cada vez más populares. Estos acuerdos ofrecen a los compradores estabilidad de costes y beneficios en sostenibilidad, mientras que los productores (y en última instancia los inversores) se benefician de flujos de ingresos estructurados, con menor riesgo, mayor flexibilidad y protección frente a la volatilidad del mercado.
Además, cuando se combinan con soluciones en el propio emplazamiento o en ubicaciones cercanas que utilizan proyectos eólicos o solares con almacenamiento en baterías, estas tecnologías proporcionan energía limpia y segura, y una alternativa creíble a los sistemas basados en combustibles fósiles.
A medida que los costes de las tecnologías renovables continúan disminuyendo, este tipo de estrategias ofrecen ventajas claras frente a los modelos tradicionales. Nuestra convicción es que quienes prioricen la sostenibilidad se consolidarán como los líderes a largo plazo del sector.
La parte “fácil” ya ha quedado atrás
Aunque Europa ha construido una capacidad renovable significativa, podríamos decir que la parte “fácil” ya ha terminado. El mercado energético europeo es, por naturaleza, altamente complejo, y los desafíos relacionados con los permisos, las estructuras de PPA, las limitaciones de red y la creciente frecuencia de precios negativos requieren una gran capacidad técnica y de estructuración.
Precisamente por estas complejidades no creemos que las soluciones de energía limpia lleguen a convertirse en un producto estandarizado ni disponible “por catálogo”. La experiencia, la especialización y las relaciones locales sólidas son esenciales.
De cara al futuro, las barreras de entrada seguirán siendo elevadas, y la calidad de cualquier inversión en este ámbito dependerá de la capacidad del GP para ofrecer los retornos ajustados al riesgo más atractivos.
Es fundamental que los inversores se asocien con actores capaces de navegar por la complejidad del sector y de aprovechar las oportunidades en un mercado en rápida transformación.
¿Por qué ahora para los inversores institucionales?
La tesis de inversión en energía limpia se sustenta en tendencias estructurales de crecimiento a largo plazo, respaldadas por los dos imperativos políticos de seguridad energética y descarbonización. A medida que Europa acelera su transición lejos de los combustibles fósiles, la energía renovable es la única solución capaz de cumplir los objetivos políticos del continente, ofreciendo al mismo tiempo carteras contratadas, con riesgo controlado y generadoras de liquidez para los inversores.
En un mundo en el que es necesario equilibrar las necesidades de nuevas industrias intensivas en energía con las responsabilidades de Europa en materia de clima y seguridad energética, se requiere más inversión. Las energías renovables representan la mejor oportunidad para que Europa proporcione la energía limpia, segura y fiable de la que dependen nuestras economías.



