Norbolsa | El presidente de Estados Unidos,Donald Trump, anunciaba de forma inesperada un alto el fuego de dos semanas con Irán, poco antes de que expirara su ultimátum para que Teherán reabriera el Estrecho de Ormuz o afrontara ataques severos contra su infraestructura civil.
Este cambio en el tono se produce tras advertencias previas de fuerte escalada, lo que pone de relieve la elevada sensibilidad del conflicto a factores políticos y de negociación de última hora. La mediación de Pakistán, con el jefe militar Asim Muniry el primer ministro Shehbaz Sharif, ha sido clave para desbloquear un acuerdo in extremis. El pacto estaría condicionado a que Irán suspenda el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
En este contexto, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, indicó que Teherán cesaría sus contraataques y garantizaría la libre circulación energética siempre que se detengan las agresiones. El mensaje de Washington, donde Trump calificó el acuerdo como una «victoria total y completa» y abrió la puerta a facilitar la normalización del tráfico en la zona, introduce un potencial alivio en las primas de riesgo del crudo a corto plazo, cayendo entorno al 14% situándose por debajo de los 100 dólares, aunque condicionado a la credibilidad del alto el fuego.
Existe una notable incertidumbre sobre el alcance geográfico del acuerdo. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respaldó la pausa en las operaciones contra Irán, pero subrayó que no se extendería al frente con Líbano. Esta postura difiere bastante con declaraciones previas desde Pakistán que apuntaban a un cese de hostilidades más amplio, donde sí se incluía Líbano.



