Escepticismo ante el alto el fuego: parece poco probable que EEUU o Israel acepten las condiciones de 10 puntos propuestas por Irán

Michael Langham

Michael Langham (Aberdeen Investments) | Nuestra impresión inicial es que esto supone un paso atrás por parte de la administración Trump y, en cierta medida, del régimen iraní. Un frágil alto el fuego podría mantenerse, dados los costes económicos que se estaban acumulando por la continuación del conflicto, no solo para los países implicados, sino para la economía mundial. Creemos que las partes con intereses creados en detener el conflicto y reabrir el estrecho redoblarán sus esfuerzos para encontrar un compromiso que satisfaga a EEUU, Israel e Irán.

Sin embargo, la durabilidad de un alto el fuego y de cualquier acuerdo condicional que le siga será cuestionable. Nos mostramos escépticos respecto a que EEUU o Israel acepten las condiciones de 10 puntos propuestas que Irán ha anunciado, sobre todo porque es poco probable que EEUU ponga fin a su presencia militar en el Golfo y no está claro quién pagará la reconstrucción de Irán. Además, la falta de detalles sobre cómo garantizará Irán que no prosigue con el enriquecimiento de uranio suscita dudas sobre el cumplimiento de las condiciones israelíes. Por lo tanto, señalamos que los riesgos extremos seguirán siendo elevados durante las próximas dos semanas, lo que proporcionará cierto apoyo a los precios mundiales del petróleo.

Si se mantiene el alto el fuego de dos semanas y se alcanza algún tipo de acuerdo que permita reabrir el estrecho, el impacto económico mundial derivado de este conflicto resultará gestionable. Consideraríamos esto como una perturbación temporal de los precios que puede que no repercuta en los consumidores ni en las empresas de algunas economías. Y, en tal caso, los bancos centrales podrían retomar en líneas generales la trayectoria que seguían antes del conflicto. De hecho, si los precios de las materias primas se normalizan rápidamente, la atención podría centrarse más en el impacto sobre el crecimiento.

Las implicaciones a más largo plazo de este conflicto serán un aumento del gasto mundial en defensa y de la seguridad energética, especialmente en Oriente Medio, Norte de África y Asia. Reducir la dependencia del estrecho será una prioridad para el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), pero esto también debilita la posición de EEUU en la región como garante de la seguridad. En última instancia, el énfasis en el gasto en necesidades internas y la reducción de los ahorros canalizados al extranjero podrían desplazar el peso del crecimiento hacia Asia, Europa y el CCG, alejándolo de EE. UU.