J. Safra Sarasin Sustainable AM | El presidente Trump anunció finalmente a Kevin Warsh como su candidato para presidir la Fed. Aunque podría ser una opción más segura para los mercados financieros que otros aspirantes, es poco probable que sea hawkish, si bien tendrá que demostrar al resto de miembros del FOMC que es independiente. Un difícil ejercicio de equilibrio.
Por qué probablemente fue elegido
- Es visto como políticamente leal. Es yerno de Ronald Lauder, amigo íntimo y aliado de Trump desde hace años.
- Crítico histórico de lo que considera una extralimitación de la Fed: regulación financiera, protección del consumidor, el enfoque sobre la desigualdad y la expansión cuantitativa (QE).
- Reputación de halcón por su oposición pública a la segunda ronda de QE, que le llevó finalmente a dimitir como gobernador de la Fed en 2011.
- Esto debería aportarle cierta credibilidad ante los mercados y potencialmente mayor influencia dentro del FOMC que otros candidatos.
Dicho esto, se equivocó en algunas de sus previsiones sobre el QE: advirtió de una hiperinflación (que no se materializó), sostuvo que el QE facilitó grandes déficits fiscales (cuando en la práctica ese periodo estuvo marcado por un ajuste fiscal y un desapalancamiento del sector privado) y argumentó que distorsionaba la formación de precios (una crítica probablemente más válida).
Más recientemente, se ha reposicionado como defensor de un boom de productividad impulsado por la IA: sostiene que se produciría un crecimiento desinflacionista y, por tanto, tipos de interés oficiales más bajos, aunque combinado con unas condiciones financieras más restrictivas mediante un mayor QT. Se muestra explícitamente escéptico respecto a la dependencia de los datos, al considerar que se aproxima un importante shock de productividad de carácter deflacionista.
En definitiva: si es elegido, no debería considerarse un halcón (hawk) tradicional



