Alcistas con la economía, no con la Administración

Muzinich & Co | Fiel a su talento para el protagonismo, el presidente Donald Trump anunció en su plataforma Truth Social que tiene la intención de nominar a Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal (Fed). «Conozco a Kevin desde hace mucho tiempo y no tengo ninguna duda de que pasará a la historia como uno de los GRANDES presidentes de la Fed, quizá el mejor», escribió Trump.

Warsh, que formó parte de la Fed de 2006 a 2011, fue históricamente un halcón de la inflación, favoreciendo tipos más altos y criticando la expansión del balance de la Fed. Sin embargo, en una reciente aparición en Fox News, sugirió un enfoque diferente: «La Fed tiene la combinación de políticas completamente equivocada: tiene un balance grande, como si estuviéramos en la crisis del 2008 o la pandemia de 2020, y tipos de interés demasiado altos. Necesita reducir el balance de la Fed y recortar los tipos de interés.»

Al entrar en febrero, tradicionalmente un mes más difícil para los rendimientos totales de los inversores, el evento geopolítico clave a seguir serán los acontecimientos en Oriente Medio. La llegada de un grupo de ataque de portaaviones estadounidenses a la región ha dado al presidente Trump una serie de opciones contundentes contra Irán, aunque siguen existiendo dudas sobre si el despliegue indica una misión militar genuina o si tiene como objetivo principal presionar a Teherán para negociar. Trump hizo referencia a la flotilla esta semana, diciendo: «Esperemos que no tengamos que usarla. Les dije dos cosas: primero, nada de armas nucleares, y segundo, dejar de matar manifestantes.»

En el ámbito macroeconómico, el indicador clave a seguir será el dólar estadounidense; una moneda soberana suele verse como un barómetro tanto de la salud de la economía como de la confianza en la administración que la dirige. El último informe de confianza del consumidor puede haber arrojado luz sobre el debate en torno al dólar estadounidense. El índice general cayó a niveles no vistos desde la COVID-19, y las respuestas de las encuestas citaron la «guerra» entre las principales preocupaciones. Sin embargo, un subcomponente que mide la percepción del consumidor hacia las acciones muestra que la población sigue siendo inusualmente alcista en el mercado bursátil (véase Gráfico de la Semana). Esta divergencia sugiere que, aunque las preocupaciones puedan centrarse en el liderazgo, la confianza en la propia economía sigue siendo fuerte. Como resultado, la demanda de activos estadounidenses sigue siendo sólida, pero los inversores internacionales ahora buscan cubrirse frente a riesgos relacionados con la administración, contribuyendo a la depreciación del dólar estadounidense.

Una explicación alternativa para la caída del dólar estadounidense fue elegantemente articulada por el primer ministro canadiense Mark Carney en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos. Argumentó que el orden internacional basado en normas ya no funciona como un marco fiable para la cooperación global. En cambio, el panorama geopolítico emergente apunta hacia un sistema de capitalismo nacional o regional, en el que los Estados soberanos priorizan la autosuficiencia y las alianzas estratégicas por encima de la globalización