Christian Schulz (Allianz Global Investors) | Las especulaciones sobre una posible salida anticipada llevan tiempo circulando. El Financial Times sugiere que Lagarde querría que su sucesor estuviera designado antes de las elecciones presidenciales francesas de 2027, un motivo plausible que pone de relieve los riesgos más amplios que ese proceso electoral podría generar para las instituciones europeas.
Los principales candidatos procederían de los dos grandes Estados miembros que nunca han ocupado la presidencia del BCE:
España – Hernández de Cos: probablemente pondría mayor énfasis en el equilibrio económico que en las expectativas de inflación. Esto podría traducirse en un BCE más intervencionista.
Alemania – Nagel, Schnabel, Kukies: Nagel y Kukies podrían representar una línea de continuidad con un sesgo más restrictivo (hawkish). Schnabel ha mostrado una postura muy restrictiva; sus opciones se consideran limitadas, en parte porque su mandato no es renovable.
Como alternativa, también se menciona a Klaas Knot (Países Bajos) —aunque Países Bajos ya ocupó el cargo con Wim Duisenberg—. Históricamente se ha mostrado escéptico respecto a herramientas no convencionales y a la expansión del balance, si bien adoptó una posición más moderada tras la pandemia.
Otros cargos también podrían verse afectados: los mandatos de Philip Lane (Irlanda) e Isabel Schnabel (Alemania) que acabarían en mayo y diciembre de 2027, respectivamente. Una presidencia alemana podría apartar a Schnabel; Lane podría perder antes de tiempo el puesto de economista jefe si Francia impulsara ese cambio, dado que cuenta con varios candidatos sólidos.
La elección del sucesor podría influir en la valoración de los mercados a corto plazo. Si se confirma una salida anticipada de Lagarde, el umbral para introducir cambios en la política monetaria —en uno u otro sentido— podría elevarse aún más. Una presidencia de Hernández de Cos podría aumentar las expectativas de bajadas de tipos; con los otros candidatos, los recortes serían menos probables, e incluso bajo Schnabel podría resurgir la especulación sobre subidas de tipos».



