Renta 4 | Fuertes subidas en la apertura europea (futuros Eurostoxx +5,5%,futuros S&P +2,6%, futuros Nasdaq +3,3%) y grandes avances en Asia (Nikkei +5%, Kospi surcoreano +7%), en aquellas economías más dependientes de la energía, y tras el alto el fuego de dos semanas alcanzado entre Estados Unidos e Irán, que pasa por la reapertura completa, inmediata y segura del Estrecho de Ormuz y permite una importante caída en el crudo (Brent -14% a 94 usd/b).En este contexto, las TIRes retroceden (T-bond -6 pb hasta 4,24%) y el dólar se deprecia 0,8% a 1,17 vs eur. Oro +2,5%.
Todo esto sucede una vez alcanzado un acuerdo para un alto el fuego, tras más de 5 semanas de guerra, un acuerdo que permitirá negociar durante las dos próximas semanas, que salva el ultimátum (el cuarto) de Trump a Irán que venció a las 2 de la madrugada(hora española). Las negociaciones, que podrían tomar como base la propuesta de 10 puntos enviada por Irán, serán intermediadas por Pakistán y deberían suponer la reapertura del Estrecho de Ormuz (aunque en coordinación con las fuerzas armadas iraníes, y con posible pago para obtener ingresos para la reconstrucción). Seguiremos de cerca estas negociaciones y habrá que comprobar que el tráfico por el estrecho se recupera de forma efectiva, así como calibrar cuál ha sido el daño a las infraestructuras energéticas para determinar cuánto tiempo tardará el precio del Brent en volver a los niveles previos al inicio del conflicto (si vuelve), clave a su vez para determinar cómo evoluciona la inflación y el crecimiento. Podríamos estar ante una situación similar a la de hace un año, cuando Trump dio 90 días de tregua a sus socios comerciales para negociar acuerdos sobre los aranceles.
Por su parte, Israel aceptaría el alto el fuego en Irán, pero continuará con sus ataques en el Líbano. A destacar que Israel, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar informan que los ataques iraníes continúan.
En el plano macro, hoy la atención estará en las actas de la reunión de la Fed del 18-marzo, aunque no creemos que arrojen mucha luz, a la espera de determinar el escenario final de actuación de los bancos centrales tras los últimos acontecimientos en el ámbito geopolítico, con implicaciones en las expectativas de inflación y crecimiento. Recordamos que en la reunión de marzo la Fed mantuvo tipos en el 3,5%-3,75%, con sólo un voto discordante (Miran votó a favor de un recorte de 25 pba), la vez que mantenía también inalterado el “dot plot” respecto al de dic-25: 1 recorte de tipos en 2026(a 3,375%) y 1 en 2027 (a 3,125%, nivel que se mantendría a medio plazo), lo que indicaba que los recortes seguían en la agenda en apoyo al objetivo de pleno empleo, aunque con retrasos ante una inflación que no terminaba de ceder hasta el objetivo del 2%. Tras el anuncio del alto el fuego, el mercado empieza a volver a descontar recortes adicionales de tipos por parte de la Fed (-25 pb), aunque aún no volvemos a los niveles previos a la guerra, cuando se llegaron a descontar hasta 3 recortes (-75 pb).
Por lo que respecta al BCE, ayer el mercado elevó las probabilidades de subidas de tipos a más de 3 de 25 pb en 2026 (en total 80 pb) tras declaraciones “hawkish” de algunos de sus miembros, en concreto Wunsh (Banco de Bélgica) que apuntó a subidas de tipos en caso de que el conflicto de Oriente Medio no hubiese finalizado para junio, aunque el alto el fuego debería suavizar el tono de las declaraciones en los próximos días y ya ha permitido que se relajen las expectativas de subidas a sólo 2 en 2026 (50 pb).
En cualquier caso, el BCE no debería caer en los errores del pasado,y debería asegurarse de que las presiones inflacionistas se incrementan de forma sostenida antes de endurecer su política monetaria, en tanto en cuanto no tiene sentido responder a shocks de oferta de petróleo con unas subidas de tipos que nada pueden hacer para recuperar dicha oferta (siempre y cuando no haya efectos de segunda ronda tras la subida inicial de precios energéticos), siendo también posible que estos efectos se suavizasen ante una desaceleración del crecimiento económico, que luego obligaría a volver a bajar los tipos de interés.



