Wolf von Rotberg (J. Safra Sarasin Sustainable AM) | A medida que nos acercamos al final de la temporada de presentación de resultados del cuarto trimestre en Estados Unidos, las conclusiones son inequívocas. El crecimiento interanual del 15% del beneficio se sitúa muy por encima del consenso, que esperaba un solo dígito de mejora al inicio de la temporada. Este comportamiento supone una nueva aceleración respecto al ya sólido crecimiento registrado en el tercer trimestre de 2025. El principal motor ha vuelto a ser el sector tecnológico, con un aumento del beneficio cercano al 40%. Otros sectores, como industriales y financieros, también han aportado resultados robustos.
Aún más llamativas son las previsiones de inversión en capital (capex) de los cinco grandes hiperscaladores estadounidenses. Su objetivo es invertir 620.000 millones de dólares en 2026, una cifra aproximadamente un 70% superior a su capex de 2025, lo que indica una aceleración del crecimiento, no una desaceleración. En trimestres anteriores, estos elevados niveles de inversión contribuían a calmar la volatilidad del mercado. Sin embargo, ya no se perciben como un factor intrínsecamente positivo si los beneficios reportados no justifican el volumen de inversión.
Microsoft, por ejemplo, decepcionó ligeramente en su negocio de nube, considerado un indicador indirecto de los ingresos vinculados a la IA. La acción cayó con fuerza tras la publicación, pese a haber superado las expectativas en el beneficio agregado.
Por otro lado, es relevante destacar que la rotación fuera del sector tecnológico tras la corrección en el área del software podría moderarse por tres motivos:
- Las valoraciones ya se han ajustado. Los semiconductores cotizan con la prima más baja frente al mercado desde 2022 (excluyendo el desplome del “Día de la Liberación” de abril de 2025). Los múltiplos P/E del software han caído por debajo del P/E del mercado por primera vez desde 2009. Esto sugiere que ya se descuenta una desaceleración significativa en los beneficios de los semiconductores, mientras que el sector del software está valorado para un escenario de fuerte deterioro.
- Un dólar más débil debería respaldar los beneficios de los sectores con mayor exposición internacional, entre los que destaca la tecnología.
- Los últimos datos indican que la disrupción de la IA va más allá de las empresas tecnológicas. Es probable que los riesgos asociados a esta disrupción empiecen a incorporarse cada vez más en otras áreas del mercado bursátil, desde financieras y transporte hasta servicios profesionales y de consumo.
Oportunidades de inversión en sectores que se benefician de la IA
Un dólar estadounidense más débil podría propiciar nuevas revisiones al alza del consenso de beneficios para el S&P 500 tras la campaña del cuarto trimestre. No obstante, estas mejoras no tienen por qué traducirse necesariamente en subidas bursátiles, ya que las valoraciones se mantienen cerca de máximos de varios años.
En nuestra opinión, preferimos los sectores defensivos que se benefician del desarrollo de la IA, pero que no afrontan riesgos de disrupción por esta tecnología, como las utilities. El sector está bien posicionado para aprovechar el aumento de la demanda eléctrica en EE.UU., cotiza con valoraciones atractivas y ofrece una cobertura en caso de que el consumo estadounidense se desacelere en 2026.
También creemos que el sector sanitario puede beneficiarse de la IA más que otros. La mayoría de las compañías a lo largo de la cadena de valor de la asistencia sanitaria son relativamente intensivas en capital y altamente especializadas. Por ello, es más probable que utilicen la IA para mejorar sus propios productos que ser sustituidas por la tecnología. Esto es especialmente evidente en el desarrollo de fármacos, la tecnología médica, el diagnóstico y los proveedores de servicios sanitarios.
Riesgos de la IA para los mercados
El mayor riesgo para los mercados globales sería un final abrupto del auge del gasto en IA. Un recorte significativo de los planes de inversión en este ámbito descarrilaría la tendencia alcista de la cadena de suministro de la IA, afectando en particular al hardware y a los semiconductores. Este escenario también impactaría en los mercados de metales y en el crecimiento económico de EE.UU. Podría materializarse si quedara claro que los habilitadores de la IA, como OpenAI, tienen dificultades para cumplir sus compromisos de inversión. Alternativamente, podría producirse si los mercados de crédito comienzan a frenar el intenso endeudamiento observado en los últimos doce meses.



