DWS | En la última década, los centros de datos han pasado de ser una infraestructura secundaria para convertirse en un pilar fundamental de la economía global. Los operadores a hyperscalers, es decir, los grandes actores del cloud y la IA, han liderado esta transformación, ya que el número de grandes centros de datos a hiperescala casi se ha duplicado, pasando de menos de 600 a alrededor de 1.189 a principios de 2025, lo que representa aproximadamente el 44 % de la capacidad global de los centros de datos.
Por lo tanto, la rápida expansión de los centros de datos se perfila como uno de los cambios más importantes en la infraestructura mundial. Su creciente huella energética está remodelando las trayectorias de la demanda de energía, especialmente en Estados Unidos, algunas partes de Europa y otros puntos calientes emergentes. A medida que se acelera la intensidad del procesamiento de datos, las empresas de servicios públicos y los operadores de redes se ven presionados para suministrar electricidad confiable a una escala sin precedentes, mientras que los responsables políticos de determinadas jurisdicciones luchan por conciliar este aumento con los objetivos de descarbonización.
Sin embargo, este crecimiento se ve limitado por una compleja serie de obstáculos que van mucho más allá de la electricidad. Entre ellos se encuentran las dificultades para obtener permisos y la disponibilidad de tierra y agua, que determinan dónde y con qué rapidez se pueden construir nuevas instalaciones. Estos retos están catalizando una nueva ola de innovación, desde tecnologías avanzadas de refrigeración y generación in situ hasta una gestión más inteligente de la red. Al mismo tiempo, la huella de la economía digital está repercutiendo en los mercados mundiales de materias primas, ya que la construcción y el funcionamiento de los centros de datos están intensificando la demanda de materias primas como el cobre, el aluminio, el acero y los metales de tierras raras.
Para los inversores, estas fuerzas entrecruzadas están creando tanto retos como oportunidades. Comprender cómo las restricciones energéticas, la modernización de la red, la demanda de materiales y la orientación de las políticas están configurando el futuro de la economía digital será esencial para identificar dónde está más expuesto el capital y dónde puede beneficiarse de la que probablemente sea una de las transformaciones de infraestructura más importantes de la década. En este documento, exploramos estas tendencias examinando la huella energética de los centros de datos e identificando los retos y las posibles oportunidades de inversión que pueden surgir en el futuro.
Conclusiones:
1. Los centros de datos (DC) se han convertido en un nuevo motor de crecimiento para la demanda de energía: la demanda de energía de los CD representa el 1,5 % de la demanda mundial total de energía y se prevé que esta proporción aumente hasta situarse entre el 3 % y el 4 % en 2030. Sin embargo, Estados Unidos ya es un punto caliente en cuanto a la demanda de energía de los CD, ya que representa más del 15 % de la demanda estatal de energía en Virginia, Dakota del Norte, Oregón, Wyoming, Nebraska y Iowa.
2. Los DC amenazan los objetivos climáticos: incluso con el aumento de la demanda de energías renovables, los hiperescaladores (hyperscalers) están viendo cómo aumentan sus emisiones, mientras que sus compromisos climáticos para 2030 exigen recortes drásticos. Para salvaguardar el suministro eléctrico, las empresas de servicios públicos de todo Estados Unidos están posponiendo el cierre de las centrales de carbón.
3. Los proyectos de Data Center se enfrentan a una compleja red de limitaciones: La falta de capacidad de generación o transmisión de las empresas de servicios públicos, la disponibilidad de tierra y agua. Por ejemplo, el 52 % de las instalaciones de Microsoft se encuentran en regiones clasificadas como de escasez de agua alta o extrema.
4. Las restricciones amenazan con retrasar el desarrollo de los centros de datos: en varios centros maduros, como Dublín y Singapur, el transporte y la distribución de electricidad ya se han convertido en restricciones vinculantes, que determinan dónde y con qué rapidez se puede suministrar la nueva capacidad de los centros de datos. Los responsables políticos están recurriendo a un conjunto de medidas para ampliar la red existente. Esto podría incluir tecnologías de mejora de la red, acuerdos de conexión flexibles y por fases, y generación y almacenamiento in situ.
5. El acceso a materias primas clave se ha vuelto esencial para el desarrollo de infraestructuras y la producción de componentes: los centros de datos están añadiendo una nueva y persistente fuente de demanda estructural de materias primas como el aluminio, el cobre, el acero y las tierras raras.



