El precio del petróleo se dispara por la posible interrupción del tráfico de petroleros en el estrecho de Ormuz tras el ataque de Israel y EEUU contra Irán

J.J. Fernández-Figares ( Link Securities) | Tras un mes de febrero muy positivo para las bolsas europeas, especialmente para la británica, y algo negativo para las bolsas estadounidenses, los inversores afrontan a partir de hoy el inicio del mes de marzo con la geopolítica como principal foco de atención, concretamente con el conflicto en Oriente Medio, iniciado este fin de semana tras el ataque conjunto de Israel y EEUU contra Irán en el que han decapitado a la cúpula política, religiosa y militar del país asiático. Como es habitual en los conflictos en la región, el precio del petróleo se ha disparado al alza por la posibilidad de que el tráfico de petroleros se interrumpa en el estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del crudo mundial. Además, la primera reacción de los inversores en este tipo de conflicto es la de reducir sus posiciones de mayor riesgo y apostar por incrementarlas en activos refugio como el oro, la plata y el dólar. En este caso los bonos no suelen funcionar como tal, ya que el incremento del precio del petróleo es inflacionista, lo que, de perdurar, podría condicionar las políticas monetarias de los principales bancos centrales del mundo. Si bien este tipo de conflictos se sabe cómo se inician pero no cómo finalizan, de cara a los mercados el impacto inicial, que suele ser muy negativo, históricamente ha durado poco tiempo. Además, en este caso concreto no creemos que ninguna de las partes esté interesada en mantener el conflicto durante mucho tiempo; los EEUU por falta de infraestructura militar en la región y por interés político -al presidente Trump no le interesa que el precio de las gasolinas se mantenga elevado por mucho tiempo y que ello impacte en el crecimiento económico del país- y a Irán por su situación de extrema debilidad. Es por ello que recomendaríamos a los inversores no entrar en “pánico” y, de momento, mantener sus estrategias de inversión sin cambios bruscos.

Pero esta semana los inversores, además de focalizar su atención en el conflicto de Oriente Medio, tienen otras citas de interés, ya que la agenda macroeconómica es bastante intensa. No tanto la empresarial, ya que la temporada de publicación de resultados empresariales trimestrales se puede dar por prácticamente finalizada tanto en las principales plazas bursátiles europeas como en Wall Street. Centrándonos en la agenda macro, cabe destacar que HOY la consultora S&P Global dará a conocer en la Eurozona, sus principales economías, el Reino Unido y EEUU las lecturas finales de febrero de sus índices de gestores de compra del sector manufacturero, los PMIs manufacturas, mientras que en EEUU the Institute for Supply Management (ISM) publicará un índice muy similar, el ISM manufacturas del mismo mes. Además, el miércoles se darán a conocer en todas estas economías los PMI del sector servicios y en EEUU el ISM servicios. Estos indicadores adelantados de actividad privada deben confirmar que las principales economías desarrolladas occidentales han continuado expandiéndose a un ritmo moderado a comienzos de año. Habrá que estar muy pendientes a los subíndices de precios para ver cómo está evolucionando la inflación en estos países.

Además, el viernes se dará a conocer el informe de empleo no agrícola del mes de febrero en EEUU, informe que, tras meses de retrasos por el cierre al que fue sometido el gobierno federal, se publica finalmente a tiempo. Se espera que la economía estadounidense haya seguido generando empleo no agrícola a un ritmo moderado en el mes y que la tasa de desempleo se haya mantenido en el 4,3%, nivel históricamente muy bajo. Estos datos confirmarían que el mercado laboral estadounidense continúa estable, sin destruir empleo, pero sin tampoco generarlo a un ritmo elevado.

A la espera de conocer cómo evoluciona el conflicto en Oriente Medio y de la publicación de los PMIs manufactureros de febrero, esperamos que hoy las bolsas europeas abran claramente a la baja, con los valores de corte más cíclico liderando los descensos y los de corte defensivo comportándose algo mejor. Por su parte, los valores del sector de la defensa y los del sector de la energía esperamos que abran al alza, al ser los principales “beneficiados” de la actual situación. Posteriormente, será la apertura de Wall Street la que determine si los descensos se aceleran o si, por el contrario, se moderan. El precio del petróleo actuará, como suele ser lo habitual en estos casos, como principal termómetro de la situación y, por ello, será la referencia a seguir para los inversores. Por lo demás, cabe destacar que esta madrugada las principales bolsas asiáticas han cerrado con significativos descensos; que los rendimientos de los bonos repuntan; que el dólar, en su papel de activo refugio, sube con relación al resto de principales divisas; que el precio del petróleo repunta con fuerza, aunque algo menos de lo que lo hacía a primera hora del día; que el del oro y el de la plata suben; y que en esta ocasión sí, los precios de las principales criptomonedas vienen ligeramente al alza, algo que nos sorprende ya que últimamente estos activos han sido muy castigados en días en los que los inversores optaban por reducir sus posiciones de mayor riesgo.