Invesco | «Entramos en 2026 con optimismo, confiando en la solidez de las empresas, alentados por la orientación de los bancos centrales y el respaldo fiscal, y conscientes de la necesidad de diversificación a medida que evolucionan los mercados”, afirma Fernando Fernández-Bravo, director de Distribución de Fondos de Invesco. “2025 fue un año marcado por la incertidumbre, pero las economías mostraron resiliencia y los mercados ofrecieron rentabilidades sólidas¹. Creemos que la renta variable global podría seguir subiendo en el nuevo ejercicio y que surgirán nuevas oportunidades a medida que cambie el liderazgo del mercado”.
Temas de inversión
Economías y mercados resilientes sientan las bases para una reaceleración del crecimiento. Consideramos que los sólidos balances de empresas y hogares, junto con un menor apalancamiento que en ciclos anteriores, constituyen una base sobre la que el crecimiento global podría mejorar.
Fuerte crecimiento fuera de Estados Unidos. Aunque el crecimiento de la eurozona ha sido decepcionante en los últimos años, la orientación de las políticas se está volviendo más favorable. El aumento del gasto fiscal en Alemania debería empezar a notarse a comienzos de 2026. Al mismo tiempo, se espera que el apoyo de las políticas en China mantenga el crecimiento en línea pese a las presiones externas. Japón está experimentando un retorno estructural de la inflación, lo que ha activado un círculo virtuoso en el que el consumo crece junto con los salarios nominales, impulsando el crecimiento nominal.
El crédito privado ofrece diversificación. Un entorno de riesgo más benigno, junto con un mayor crecimiento, inflación estable y una política monetaria más acomodaticia en EEUU, son condiciones favorables para el crédito privado. Esta clase de activo sigue siendo una opción atractiva para quienes buscan fuentes de ingresos diversificadas más allá del crédito tradicional.
Señales de fortaleza continuada en los mercados emergentes. La divergencia en las políticas de los bancos centrales está debilitando el dólar estadounidense. Un dólar más débil, combinado con un mayor crecimiento global y menores presiones inflacionistas en los mercados emergentes, debería favorecer el comportamiento de estos activos el próximo año. Los recortes de tipos previstos por parte de la Reserva Federal en 2026 también darán margen a los bancos centrales emergentes para seguir reduciendo tipos, apoyando la demanda interna y los mercados de renta variable.
Mayor participación del mercado ante la reducción de la concentración en inteligencia artificial (IA). Los principales valores ligados a la temática de IA se han encarecido, lo que impulsa a considerar un reequilibrio para gestionar el riesgo de concentración. Al mismo tiempo, la salida de una desaceleración de mitad de ciclo sienta las bases para una mayor participación del mercado y de sectores cíclicos.
Implicaciones de inversión
“El entorno macroeconómico actual respalda una sobreponderación de activos no estadounidenses”, señala Laure Peyranne, directora de ETFs para Iberia, Latinoamérica y US Offshore de Invesco. “Creemos que unos tipos de interés más bajos en EEUU y un mayor gasto público en Europa, Japón y China ayudarán a la economía global a salir de la desaceleración de mitad de ciclo”.
En renta variable, la temática de inteligencia artificial ha dominado las rentabilidades globales en los últimos años. Preferimos reequilibrar las carteras a medida que la concentración alcanza máximos de varias décadas y buscar oportunidades en mercados que podrían beneficiarse de una mejora del crecimiento global. Los mercados desarrollados fuera de EEUU ofrecen valoraciones más atractivas y un mayor potencial de expansión de múltiplos, respaldados por mejores perspectivas de crecimiento y beneficios. Los mercados emergentes presentan las valoraciones más atractivas por regiones, aunque con una evolución desigual.
En renta fija, la deuda de mercados emergentes en divisa local se beneficia de un dólar más débil y de la moderación de la inflación, lo que favorece unas perspectivas fiscales positivas. Los bonos gubernamentales de mercados desarrollados resultan menos atractivos, dado el descenso de las rentabilidades reales, aunque podrían repuntar si el crecimiento se acelera. El crédito con grado de inversión se mantiene ajustado pero estable, con oportunidades atractivas en Europa. El high yield se ve respaldado por la mejora del crecimiento y el bajo riesgo de impago, con una ligera preferencia por el high yield estadounidense.
En divisas, es probable que el dólar estadounidense se debilite con los recortes de tipos de la Fed, favoreciendo a divisas de mercados desarrollados como el yen y la libra, así como a monedas de mercados emergentes con carry positivo y fundamentos en mejora. Los activos alternativos siguen siendo atractivos, con el crédito privado como fuente de diversificación y las criptomonedas con potencial de buen comportamiento junto a los activos de riesgo, en un contexto de mayor adopción y condiciones favorables. Los metales industriales podrían beneficiarse de un crecimiento global más fuerte y de un dólar más débil, mientras que los metales preciosos podrían tener un potencial limitado ante una inflación estable.
¹ Fuentes: Fondo Monetario Internacional (FMI) y Bloomberg L.P., 12 de noviembre de 2025. El crecimiento económico global se estima en un 3,2 % en 2025 según el FMI. El índice MSCI All-Cap World registró una rentabilidad del 21,98 % en lo que va de año, en dólares estadounidenses y en términos de rentabilidad total. El MSCI World All Cap Index incluye valores de gran, mediana, pequeña y micro capitalización de 23 países desarrollados.



