Intermoney | China establecía su objetivo de crecimiento para el presente año en un rango del 4,5%-5,0%, lo que supone su meta más modesta en más de tres décadas, siendo esto un reconocimiento de que el modelo impulsor está mostrando tensiones. Se trata de la expansión menos ambiciosa desde 1991. Si bien era una cifra esperada, la meta marcada tiene un peso simbólico en un país donde las cifras de crecimiento funcionan como declaraciones políticas. El cambio señala la comodidad de Pekín con un ritmo de expansión más lento mientras busca motores de crecimiento más sostenibles para sustituir la inversión inmobiliaria y en infraestructuras alimentada por la deuda.
Las previsiones más bajas también reducen la presión sobre los funcionarios para desplegar un estímulo agresivo a pesar de un entorno comercial volátil. Un objetivo de crecimiento conservador reducirá las perspectivas de un estímulo contundente. El gobierno es reacio a desplegar una relajación fuerte como ha hecho anteriormente por miedo a empeorar el ratio de deuda sobre PIB y reducir los márgenes de beneficio de los bancos estatales. Aún así, sigue estando por encima del 4,17% del aumento anual medio que el gobierno considera necesario durante la próxima década para duplicar el PIB per cápita. Esa visión a largo plazo depende de la capacidad de la industria del país para mantener las ventas de bienes. Sin embargo, esa estrategia se ve amenazada por el aumento de las barreras comerciales entre los que advierten que el desequilibrio es insostenible sin un giro importante hacia el consumo.
Con todo, el gobierno se ha esforzado por transferir recursos a los hogares al tiempo que priorizaba la autosuficiencia industrial en aras de la seguridad nacional. Una red de seguridad social irregular y el aumento de las horas de trabajo también impiden que los individuos gasten más. China también anunciaba que el ratio de déficit presupuestario global se mantendrá en un nivel récord del 4% del PIB, indicando una voluntad continuada de mantener abiertos los grifos fiscales para impulsar la demanda, al tiempo que se recurre al endeudamiento público para evitar el enfriamiento económico. El gobierno central emitirá, además, 1,3 bill. de yuanes en
bonos especiales a muy largo plazo, mientras que los gobiernos locales emitirán 4,4 bill. de yuanes de nuevos bonos especiales.



