Intermoney | En la agenda geopolítica, donde los frentes abiertos son demasiados, no se debe pasar por alto cuestiones como la de Irán. El régimen del ayatolá Alí Jamenei está sufriendo desde comienzos de año una oleada de protestas que se están intensificando derivadas de una maltrecha economía y de la crisis cambiaria. Ésta empezó al cierre del año anterior, cuando el rial iraní alcanzó un mínimo histórico de 1,45 millones por dólar estadounidense en el mercado abierto, habiéndose dejado cerca de un 45% frente al billete verde en 2025. La caída de ingresos por la venta de petróleo (recordemos que Irán es una de las economías que necesitan un mayor precio del crudo para equilibrar su presupuesto) así como las mayores sanciones estadounidenses han contribuido a generar una crisis presupuestaria que también ha derivado en una gran pérdida del poder adquisitivo del rial iraní, mientras la economía sufre una tasa de inflación por encima del 40%.
De momento, los mercados del crudo han venido reaccionando con subidas en los últimos días, llevando al Brent a subir casi un 6% desde el jueves hasta los 63 dólares. Otra consecuencia ha sido la de esta misma madrugada en la que Trump ha avisado que impondrá aranceles del 25% sobre los principales socios comerciales del país iraní. Eso desencadenaría nuevas tensiones entre EEUU y China de materializarse, dado que el gigante asiático es de sobra el principal socio (26% contando el valor total de importaciones más exportaciones) seguido de Emiratos Árabes (22%).



