La reacción positiva a corto plazo de los mercados se ve respaldada por la expectativa de que Venezuela acabará produciendo mucho más petróleo

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Nanette Abuhoff Jacobson (Wellington Management) | La captura y detención del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero tendrá amplias implicaciones geopolíticas y en los mercados globales, posiblemente durante los próximos años. Aunque la situación sigue siendo incierta y hay muchas incógnitas, los mercados de riesgo están valorando los acontecimientos de forma positiva, con un alza de los bonos y las acciones venezolanas en el momento de redactar este artículo, al igual que las acciones en muchos mercados latinoamericanos y desarrollados. Los rendimientos de los bonos de los mercados desarrollados han bajado ante la expectativa de una menor inflación, lo que da margen a la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) para seguir bajando los tipos este año y mantener unas condiciones favorables para la asunción de riesgos. Los precios del petróleo han subido debido a los riesgos de suministro a corto plazo, pero también posiblemente porque la posición ya era corta. Los precios del oro también han subido.

Basándome en las numerosas conversaciones que he mantenido con analistas y gestores de toda la empresa, creo que la reacción positiva a corto plazo se ve respaldada por la expectativa generalizada de que Venezuela acabará siendo capaz de producir mucho más petróleo que el millón de barriles diarios que produce actualmente. Las reservas de petróleo del país ascienden a unos 300.000 millones de barriles, lo que representa el 20% de las reservas mundiales, habiendo un gran potencial de crecimiento. Tras más de una década de abandono y mala gestión por parte de los dirigentes venezolanos, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se ha centrado en revitalizar esta industria, aumentar la producción y lograr el paso del Gobierno de Maduro a uno nuevo que se alinee con los intereses estadounidenses.

En este contexto, estoy siguiendo cuatro posibles fuentes de incertidumbre:

  1. Tiempo y dinero: restaurar la producción llevará tiempo, dinero y un marco regulatorio. Las estimaciones sugieren que se necesitarán entre 80.000 y 100.000 millones de dólares estadounidenses para restaurar las instalaciones. Estaré atenta a cualquier indicio de inversión.
  2. Inestabilidad política: por el momento no se contemplan elecciones libres, a pesar de que María Corina Machado y su partido opositor cuentan con el apoyo popular. Estaré atenta a posibles huelgas, actos violentos y otras formas de disturbios.
  3. Grado de cumplimiento: los partidarios acérrimos de Maduro siguen al frente del ejército y los servicios de inteligencia. ¿Podrá la presidenta interina Delcy Rodríguez cumplir con las exigencias de Estados Unidos si el ministro de Defensa y el jefe de inteligencia están comprometidos con la supervivencia del régimen? Estoy atenta a los cambios dentro del régimen.
  4. Conflicto más amplio: en esta etapa temprana, no está claro en qué condiciones el Gobierno de Estados Unidos podría emprender otra acción militar. También hay cuestiones geopolíticas más amplias: si las esferas de influencia se están endureciendo, ¿se retirará Estados Unidos de Ucrania o Taiwán? ¿Podríamos asistir a una escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, dada la estrecha relación de este último con Venezuela y la preocupación de Estados Unidos por sus programas nucleares, de misiles y de drones? (Esta podría ser otra razón por la que los precios del petróleo subieron en respuesta a la incursión estadounidense). Por otro lado, dado que China y Canadá se verán perjudicados por las medidas para redirigir el petróleo de Venezuela a Estados Unidos, el presidente Trump podría tener más poder en las negociaciones comerciales.

Implicaciones para la inversión

A pesar de estos riesgos, a corto plazo veo varias implicaciones positivas para la inversión:

  • Para el riesgo: las expectativas de un mayor suministro de petróleo y precios más bajos probablemente limitarán la inflación general (aunque es posible que no tengan un efecto significativo en los precios de los servicios). Una menor inflación respaldará una mayor flexibilización de la Reserva Federal, lo que es una poderosa señal de mayor asunción de riesgo y contribuirá a la liquidez del sistema financiero.
  • Para las refinerías de petróleo estadounidenses: con la bajada de los precios del crudo pesado, las refinerías pueden comprarlo con descuento y vender los productos refinados a precios basados en los índices de referencia mundiales, lo que aumentará los márgenes. Por el contrario, veo un impacto negativo para los productores de petróleo estadounidenses, dada la perspectiva de una bajada de los precios del petróleo.
  • Para los mercados emergentes: veo oportunidades en determinados mercados de deuda y renta variable. América Latina, en particular, podría beneficiarse de unas relaciones políticas y comerciales más estrechas con Estados Unidos.
  • En cuanto a los metales preciosos, es probable que el aumento de la volatilidad geopolítica y la fragmentación del orden mundial respalden los precios de los metales preciosos. Las empresas mineras también podrían verse impulsadas, ya que la energía es su mayor coste.
  • En cuanto a los bonos soberanos a largo plazo, junto con las curvas de rendimiento relativamente pronunciadas en todo el mundo desarrollado, las menores expectativas de inflación y la posible flexibilización de la Reserva Federal beneficiarían a los bonos.