François Rimeu (Crédit Mutuel Asset Management) | Hace meses que venimos destacando que el entorno era positivo para los activos de riesgo y que favorecería una continua inclinación de las curvas de rendimiento. Nuestra consideración no será radicalmente diferente en este comienzo de año.
El impulso del crecimiento sigue siendo positivo. En los últimos meses, las previsiones de crecimiento de las principales economías se han revisado al alza en casi todos los casos, especialmente en Estados Unidos (1,95 % previsto en 2025 frente al 1,5 % en agosto), pero también de la zona euro (1,4 % frente al 1,1 % en agosto). Varios indicadores adelantados muestran una dinámica que sigue siendo fuerte en el sector servicios, mientras que el manufacturero parece haber salido finalmente de la recesión tras el aumento de los precios de la energía.
Las políticas fiscales siguen siendo muy expansionistas. La ley One Big Beautiful Bill, aprobada en 2025 por la Administración Trump, seguirá teniendo efectos positivos en 2026 (recortes fiscales de unos 100.000 millones de dólares). Además, vemos factible que se aprueben nuevas medidas de estímulo fiscal antes de las elecciones de mitad de mandato: los famosos dividendos vinculados a los aranceles aduaneros que Trump y Bessent ya han mencionado. Según sus declaraciones, esto podría representar más de 300.000 millones de dólares. En Europa, el apoyo fiscal también debería mantenerse, principalmente a través del plan de recuperación alemán (500.000 millones de euros).
En el ámbito monetario, una vez más, la tendencia apunta hacia políticas que respaldarán el crecimiento. El desempleo en EE.UU. está aumentando, la inflación parece estar bajo control y la presión desde el poder Ejecutivo sigue siendo fuerte. El BCE se mantiene a la espera y debería seguir así hasta finales del primer semestre del año. En la zona euro, las perspectivas dependen de la evolución de la inflación, donde los riesgos a la baja parecen mayores que al alza.
Los fundamentales empresariales también son positivos. Las valoraciones son elevadas en algunos mercados, pero los beneficios están vinculados en última instancia al crecimiento nominal y deberían mantenerse sólidos en 2026. Las revisiones recientes han sido positivas, especialmente en EE.UU.
Todas las señales parecen positivas a finales de este año, pero siempre es interesante pensar en qué podría cambiar esta dinámica. A continuación, comentamos algunas posibles sorpresas que podrían desafiar el escenario descrito anteriormente:
- Un aumento en los precios de las materias primas energéticas. El consenso actual se inclina por que los precios se mantengan muy bajos en el futuro inmediato. Sin embargo, la demanda impulsada por la IA es fuerte, el contexto económico aboga por precios sostenidos y el posicionamiento es actualmente muy débil. Esto podría poner en duda el escenario desinflacionista.
- Un resurgimiento del riesgo de inflación, como se ha visto recientemente en Australia, que podría desestabilizar los mercados de bonos y ejercer presión sobre las primas de riesgo.
- Menores expectativas de beneficios para las empresas tecnológicas estadounidenses en medio de una competencia cada vez más intensa tanto en el área del software como en hardware.



