Renta 4 | La escalada bélica en Oriente Medio (10o día de la guerra de Irán) lleva a fuertes subidas en el precio del crudo, que supera los 100 usd/b por primera vez desde 2022. El Brent +17% esta mañana, hasta 108 usd/b, aunque ha llegado a tocar 119,5 usd/b, +29%, su mayor subida intradiaria desde marzo 2020, para moderar (ligeramente) tras el rumor de que el G7 (reunión de emergencia 13:30h) podría optar por una liberación coordinada de reservas estratégicas (las mayores en China, Estados Unidos y Japón). El TTF (gas europeo) +25% hoy. En el acumulado de 2026, Brent +77% y TTF +136%.
Este contexto, apuntando cada vez más a un entorno estanflacionista, provoca caídas en apertura, más relevantes en Europa por su dependencia energética (futuros Eurostoxx -2,7%) y menores en Estados Unidos por su independencia energética (futuros S&P y Nasdaq -1,6%), y con especial incidencia en los mercados energéticamente más dependientes como el japonés (Nikkei -5%) o el surcoreano (Kospi -7%). Las TIRes continúan subiendo (+5pb tanto en el 2 como en el 10 años hasta 3,6% y 4,20% respectivamente) y el dólar apreciándose (+0,5% a 1,155 vs eur), recibiendo también flujos del oro (-1%, huida al activo más líquido).
Todo esto sucede después de que Irán afirmase este fin de semana que no atacaría a los países vecinos a menos que éstos le atacasen, pero los ataques cruzados siguen recrudeciéndose y afectando a infraestructuras energéticas, y por primera vez afectando también a una planta desalinizadora en Bahrein (cuestionando algo incluso más vital que el petróleo). Varios países, entre ellos Iraq, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudí y Kuwait habrían recortado su producción por falta de petroleros que la carguen. Ambos bandos parecen contrarios a negociar, apuntando a que el conflicto extienda su duración: Estados Unidos sopesa una intervención terrestre para confiscar el uranio iraní, mientras que Irán ha elegido a un nuevo Líder Supremo, Mojtaba Khamenei (hijo del anterior líder supremo, ¿continuidad en la línea dura?) y surgen las primeras tensiones entre Estados Unidos e Israel (Estados Unidos se ha mostrado en contra del ataque israelí a instalaciones petroleras iraníes).
El shock energético lleva al mercado a elevar las expectativas de inflación y aseguir posponiendo los recortes de tipos en el caso de la Fed y a elevar las previsiones de subidas de tipos BCE en 2026 (aunque, repetimos, no creemos que tenga mucho sentido afrontar un shock como el actual subiendo tipos).
Todo esto ocurre en un contexto en el que el viernes destacó un débil dato de empleo en Estados Unidos, que complica aún más la labor de la Fed en el corto plazo. En el mes de febrero, hubo una destrucción de 92.000 de nóminas no agrícolas (vs +58.000e y +126.000 anterior), elevando la tasa de paro al 4,4% (vs 4,3%e y anterior), aunque el hecho de que el dato podría estar muy condicionado a la baja por la dura climatología y las huelgas, lo que junto a los actuales riesgos al alza sobre la inflación a corto plazo no llevan al mercado a elevar sus previsiones de recortes de tipos. Aún así, el segundo impacto de los mayores precios energéticos sería una reducción de la renta disponible, presionando el crecimiento a la baja, por lo que parece que estamos más ante un retraso de recortes de tipos que ante una eliminación de esos recortes.
Por otro lado, hoy comienza la reunión del Eurogrupo que durará hasta el jueves, pendientes de la mesa de debate del miércoles que tratará sobre la situación en Oriente Medio y con la vista puesta en el Consejo Europeo del 19-20 marzo.
En cuanto a las referencias macroeconómicas de la semana, destacamos en Estados Unidos el IPC de febrero, general (+2,5%e vs +2,4% anterior) y subyacente (+2,4%e vs +2,5% previo), la segunda revisión del PIB 4T25 (+1,4% preliminar y +4,4% anterior) así como la encuesta preliminar de marzo de la Universidad de Michigan con estabilidad esperada (56,3e vs 56,6 previo) y sus componentes: situación actual (56,6 previo), expectativas (56,6 previo), inflación a 1 y 5 años (+3,4% y +3,3% anterior respectivamente). Asimismo, atención al deflactor del consumo privado subyacente de enero(+3,1%e vs +3% anterior) y las expectativas de inflación a 1 año de la Fed de Nueva York(+3,09% anterior). A ellos se sumarán ingresos y gastos personales de enero (+0,5%e vs +0,3% anterior y +0,3%e vs +0,4% previo respectivamente) y los empleos disponibles JOLTS (6,542 mln anterior).
En Europa, no esperamos sorpresas en los datos finales de IPC de febrero en tasa general: Alemania (+1,9%e y preliminar vs +2,1% anterior), Francia (+1%e y preliminar vs +0,3% anterior), y España (+2,3% preliminar y anterior) donde también se conocerá la tasa subyacente, +2,7% preliminar vs +2,6% previo. En la Eurozona tendremos la encuesta adelantada del inversor Sentix de marzo que se estima muestre un deterioro hasta niveles de -3 vs 4,2 en febrero.
En China, correspondientes a febrero se han publicado datos de precios con el IPP (-0,9% vs -1,1%e y -1,4% anterior) e IPC (+1,3% vs +0,9%e y +0,2% anterior), que muestrancierta moderación de las presiones deflacionistas. Del mismo mes también contaremos con lbaalanza comercial, exportaciones e importaciones y la inversión extranjera directa (-5,7% anterior).
En el plano empresarial, con una temporada de resultados prácticamente finalizada, destacar los resultados en Estados Unidos de Oracle, y en Europa de Volkswagen, BMW, Daimler, RWE y Vivendi. En España, Capital Markets Day de Merlin Properties y Repsol, y la publicación de las cifras 4T25 de Inditex.
También será importante no perder de vista la primera vuelta de las elecciones municipales en Francia el 12 de marzo (segunda vuelta el 22 de marzo), que servirá como termómetro y anticipo para las elecciones presidenciales en 2027.
De cara a las próximas semanas, y en la medida en que el conflicto Estados Unidos – Irán continúe, consideramos que los mercados seguirán mostrando una elevada volatilidad, con presión a la baja de las cotizaciones hasta que no se produzca alguna señal de acercamiento de posturas por parte de Estados Unidos – Irán que pueda dar lugar a la finalización de la guerra. Mantenemos una visión prudente y selectiva, habiendo adoptado un perfil más defensivo en el contexto actual, y esperando a ver cómo evoluciona el conflicto, cuya duración e intensidad serán claves para determinar su impacto en nuestro escenario de inversión.



