Reacción al Banco de Inglaterra: ¿Está preparado para luchar contra los mercados?

Azad Zangana (Schroders) | El Comité de Política Monetaria (MPC) del Banco de Inglaterra (BoE) ha decidido hoy mantener el tipo de interés bancario en el 5,25%, por 7 votos a favor y dos en contra. Dos miembros prefirieron reducir el tipo de interés en 0,25 puntos porcentuales, hasta el 5%.  La inflación interanual medida por el IPC descendió al 2,0% en mayo, desde el 3,2% de marzo, cifra próxima a la prevista en el Informe de Política Monetaria de mayo.

Puede que la inflación haya vuelto al 2% y que la economía británica se esté ralentizando, pero el Banco de Inglaterra no ha roto hoy los precedentes de su política monetaria.

La ralentización del crecimiento en el Reino Unido y las alentadoras tendencias de la inflación eran argumentos de peso para que el Banco de Inglaterra recortase los tipos de interés. La inflación ha caído a su nivel más bajo en casi tres años. Mientras tanto, el crecimiento se estancó en abril, la tasa de desempleo (tasa trimestral) subió al 4,4% y la economía perdió 140.000 puestos de trabajo.

La probabilidad implícita del mercado de opciones sugería antes de la reunión sólo un 6% de posibilidades de que se produjese un recorte de tipos. De hecho, sólo hay un 30% de probabilidades de que el Banco de Inglaterra recorte los tipos antes de la reunión de agosto del Comité de Política Monetaria.

La razón de esta cautela radica principalmente en la preocupación de los inversores (reflejada en los mercados monetarios) de que la caída de la inflación británica hasta el objetivo central de inflación del BoE del 2% en mayo sea sólo temporal. Y los mercados monetarios han dictado históricamente el calendario de la política del banco central en el Reino Unido.

El precedente hace que el Banco de Inglaterra se alinee con el mercado

A pesar de que los argumentos a favor de un recorte de los tipos eran sólidos, la comunidad de inversores cree que el Banco de Inglaterra relajará su postura cuando el mercado esté preparado. La Vieja Dama de Threadneedle Street no tiene la misma reputación de dureza que su homóloga estadounidense.

La frase acuñada en la década de 1970 «Don’t fight the Fed» (No luches contra la Reserva Federal) iba dirigida originalmente a los inversores en renta variable, pero el viejo mantra ha servido desde entonces para advertir a los inversores en general de que no apuesten contra los responsables políticos de la Reserva Federal.

¿Debería el Banco de Inglaterra seguir sus señales moderadas (véase más abajo) y luchar contra el mercado? Sí y no. Una bajada de tipos por sorpresa hubiese conmovido a los mercados y, en particular, debilitado la libra frente a otras divisas importantes.

Esto no es necesariamente un problema, ya que hubiese supuesto un impulso la competitividad de los exportadores británicos. Sin embargo, también hubiese elevado el coste de los bienes importados, contribuyendo a una mayor inflación a corto plazo.

En su lugar, el Comité de Política Monetaria ha optado por enviar la señal más contundente posible de que la relajación es inminente, con la esperanza de que más inversores crean y apuesten a que el Banco recortará en agosto. Esto puede aliviar las condiciones financieras en cierta medida de inmediato y favorecería que el recorte fuera más digerible para el mercado de divisas cuando se produzca (potencialmente) en agosto.

Cambio del BoE hacia una postura más moderada

En las últimas reuniones, el Comité de Política Monetaria había adoptado poco a poco una postura más moderada, insinuando con fuerza el inicio inminente de un ciclo de recortes, lo que suscitó esperanzas de cierto alivio para los hogares.

Sin embargo, desde esa reunión, los mercados monetarios se han movido para retrasar el momento del primer recorte de los tipos de interés a pesar de los recientes datos más débiles en el Reino Unido. Parte del retraso en la fijación de precios para el primer recorte puede atribuirse a los mercados internacionales (principalmente EE.UU.). Sin embargo, persiste la preocupación de que la caída de la inflación en el Reino Unido pueda ser sólo temporal, y que la elevada inflación salarial esté impulsando la elevada tasa de inflación de los servicios, que fue del 5,7% en mayo.