Extenso ciclo expansivo de economía y mercados, a pesar de la geoestrategia y la política

Bankinter | La cuestión clave de fondo es cómo conseguir un balance equilibrado entre tipos de interés adecuados, crecimiento suficiente e inflación aceptable, maximizando el empleo. A pesar de las incertidumbres y las dudas al respecto, el equilibrio entre estos 4 factores parece satisfactorio, aunque no perfecto. En realidad, nunca lo es. Lo realmente importante es la evolución razonablemente coordinada de estas 4 variables clave.

La inflación se resiste, pero cede poco a poco. No hasta el deseado 2%, pero debemos aceptar un nuevo contexto de inflación algo superior de forma semiestructural (2,5% en Europa y 3,0%/3,5% en Estados Unidos), que será compatible con tipos de interés directores positivos en niveles razonables e inferiores a los actuales, aunque no demasiado (ca. 3,50% y 4,00%/4,50%, respectivamente), y que permitirán crecimientos suficientes en Europa (+1,5%/+2%) y generosos para la economía americana (superiores a +2%), que, a su vez, darán continuidad al actual contexto de pleno empleo en las economías desarrolladas. Por eso decimos que la nueva situación hacia la que nos dirigimos, compuesta por esta combinación, compensará: porque, con una inflación aceptable, los tipos de interés sólo bajarían más ante un deterioro apreciable de crecimiento y empleo. Pero ese escenario alternativo sería peor, no compensaría el posible “canje” de situación. No compensaría tener tipos inferiores a cambio de problemas con el crecimiento y el empleo. Por eso defendemos que tanto situación como perspectivas son mejores de lo que parecen y mejores de lo esperado… particularmente en lo que se refiere al mercado.

Los resultados corporativos han estado y estarán a la altura, justificando los avances de las bolsas en un contexto de tipos de interés a la baja. Los beneficios empresariales – cantidad y calidad – determinan la evolución de las bolsas en el medio y largo plazo. El corto plazo suele responder al sentido de las noticias inesperadas, al “ruido” del día a día. Por eso ahora la política condiciona el corto plazo, pero no determinará la dirección del mercado. Lo enrarece e incluso podría bloquearlo de forma pasajera, pero nada más. Lo realmente importante, el factor clave para las valoraciones, son los beneficios. Y éstos, en grandes números, se estima se expandirán en 2024/25 en el rango +11%/+14% anual en Estados Unidos y +3%/+8% en Europa. La ventaja americana continúa siendo clara. Por eso nuestra estrategia de inversión continúa favoreciendo la bolsa americana frente a la europea. Y también por eso resulta coherente que nuestro potencial de revalorización estimado sea, aproximadamente, +23% para la bolsa americana y +8% para la europea. Tengamos en cuenta que, llegado junio, las valoraciones estimadas “avanzan” un año en el tiempo, de manera que los potenciales se calculan ya para diciembre 2025 en lugar de diciembre 2024. Dichos potenciales parecen coherentes con el avance acumulado estimado para el periodo 2024/25 en términos de beneficios empresariales, a lo cual se debe añadir la mejora de las valoraciones derivada de las bajadas de tipos, aunque sean pocas y lentas. Por tanto, el contexto continuará siendo pro-bolsas, pro-riesgos, sin tensiones especiales en las TIR de los bonos (excepto casos singulares como Francia, por la influencia de la política), con el petróleo tendiendo a abaratarse lentamente hacia el rango 80/70$/b. y el dólar más bien apreciado (1,04/1,06 €/$) a medida que se confirme la recurrencia de un crecimiento (PIB) más sólido en Estados Unidos que en Europa, lo que hará más difíciles las bajadas de tipos por parte de la Fed.

Política y geoestrategia como factores exógenos distorsionadores, pero menos imprevisibles que el trimestre anterior. Probablemente su perfil de riesgo se haya reducido. – Esto último puede parecer contraintuitivo considerando la situación política en Francia, la proximidad de las elecciones americanas (5 Nov.) y las 2 guerras en curso. Pero debemos construir nuestra estrategia de inversión con sangre fría y en base a los desenlaces más probables y no a los más destructivos. Si Estados Unidos e Italia (al menos) han sobrevivido dignamente al populismo, en lo que al mercado se refiere, es razonable pensar que Francia también lo conseguiría, llegado el caso. En el frente geoestratégico, ninguna de las 2 guerras en curso (Ucrania e Israel) se cerrarán a corto plazo, pero es improbable que su impacto negativo aumente. Se convertirán en conflictos abiertos de intensidad media y de medio/largo plazo, aunque con ocasionales altibajos imprevisibles. Salvo improbables desenlaces destructivos, el mercado continuará conviviendo incómodamente con ellos y sobrevivirá dignamente a sus indeseables consecuencias.

Informe Estrategia Trimestral de Bankinter