CdM | S&P Global ha revisado a la baja sus previsiones económicas para España y el conjunto de Europa ante el impacto de la guerra en Oriente Medio y el repunte de los precios de la energía. En concreto, la firma espera ahora que el PIB español crezca un 1,9% en 2026 desde el 2,1% anterior, en un contexto de menor dinamismo económico y mayor presión inflacionista.
En su informe, titulado ‘Economic Outlook Europe Q2 2026’ y publicado este miércoles, señala que el shock energético derivado del conflicto ha alterado de forma significativa el escenario macroeconómico, elevando la inflación y lastrando las perspectivas de crecimiento. Para la eurozona, S&P prevé un avance del PIB del 1% este año, por debajo de sus estimaciones anteriores, mientras que la inflación se situará en el 2,4%, seis décimas más de lo previsto previamente.
La agencia advierte de que la recuperación europea, que a comienzos de año parecía consolidarse tras los efectos de la pandemia y la crisis energética de 2022, ha quedado ahora «alterada» por el encarecimiento del petróleo y el gas. Este repunte está afectando directamente al consumo, al reducir la renta disponible de los hogares, y añade presión a los bancos centrales.
En este contexto, S&P anticipa que el Banco Central Europeo (BCE) adelantará las subidas de tipos, con un primer incremento ya en el segundo trimestre de 2026, frente a la previsión anterior que apuntaba a 2027. Además, no descarta nuevas alzas si los precios energéticos siguen tensionados.
El informe también contempla un escenario más adverso si el shock del petróleo es más intenso y prolongado. En ese caso, la inflación podría superar el 5% a mediados de año y provocar una recesión técnica en Europa, con un impacto especialmente relevante en economías como la española, donde el crecimiento podría reducirse en torno a medio punto adicional.
Pese a este entorno, S&P destaca algunos factores de apoyo, como el impulso fiscal en Alemania, el dinamismo de la inversión empresarial y el avance de la digitalización, que sigue contribuyendo al crecimiento y al empleo en la región.
No obstante, subraya que el principal riesgo sigue siendo la evolución del conflicto en Oriente Medio y su impacto sobre los precios energéticos, que determinarán en gran medida la trayectoria de la economía europea en los próximos trimestres.



