Cada vez es mayor el escepticismo de los inversores sobre ‘la voluntad’ y ‘la capacidad’ del Gobierno comunista chino de relanzar el crecimiento

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Juan J. Fdez-Figares (Link Securities) | Los principales índices bursátiles europeos y estadounidenses cerraron la sesión de ayer con significativos recortes, en una sesión que, especialmente en la Europa continental, fue de escasa actividad, con algunos mercados como el italiano o el griego cerrados por la celebración del Día de la Asunción, día que fue igualmente festivo en otros países como Austria, Francia, Portugal o España, aunque sus bolsas sí estuvieron operativas.

Varios fueron los factores que provocaron ayer que los mercados de valores y de bonos cedieran terreno de forma significativa:

  1. De madrugada se publicó en China una batería de cifras macroeconómicas, entre ellas las de la producción industrial, las ventas minoristas y la inversión en capital fijo, correspondientes todas ellas al mes de julio, que confirmaron que el crecimiento de esta economía se está ralentizando a marchas forzadas. Poco antes, el Banco Popular de China (PBOC) había bajado de forma inesperada sus tipos de interés de intervención a un año, medida que, en lugar de “animar” a los inversores, generó entre ellos una mayor preocupación, sobre todo en lo que hace referencia al estado del sector inmobiliario -hoy se ha conocido que los precios de la vivienda en las 70 principales ciudades del país han vuelto a bajar en julio en términos interanuales, y es el quinto mes este año en el que lo hacen-. La realidad es que cada vez es mayor el escepticismo de los inversores sobre “la voluntad” y “la capacidad” del Gobierno comunista chino de relanzar el crecimiento de su economía, crecimiento que, de no repuntar, puede terminar lastrando al conjunto de la economía mundial a medio plazo;
  2. Poco después se publicaron en el Reino Unido los datos sobre el mercado laboral, correspondientes al trimestre terminado en junio, que apuntaron a un cierto enfriamiento del mismo. Sin embargo, el crecimiento interanual de los ingresos semanales medios se volvió a acelerar, factor claramente inflacionista que provocó que los bonos europeos se giraran a la baja y que subieran nuevamente sus rendimientos, lastrando el comportamiento de la renta variable;
  3. Ya por la tarde, y en Estados Unidos, se dieron a conocer las ventas minoristas del mes de julio, que sorprendieron con fuerza al alza, impulsadas por las ventas online -cabe recordar que Amazon celebró el pasado mes su Prime Day-. En esta ocasión “las buenas noticias macro”, por lo que la fortaleza del consumo privado supone para la economía estadounidense, fueron “malas noticias” para los mercados de bonos y de acciones, ya que los inversores vieron en esta gran fortaleza de las ventas minoristas una señal de que la Reserva Federal (Fed) no ha logrado con sus alzas de tipos desinflar la demanda de bienes y servicios, por lo que es factible que deba seguir subiendo sus tasas o, lo que es más probable, que las mantenga a niveles altos más tiempo de lo esperado hasta ahora;
  4. Finalmente entró en juego la agencia de calificación crediticia Fitch que, no ”satisfecha” con haberle bajado el rating a la deuda estadounidense hace un par de semanas de forma inesperada y con argumentos más bien “cuestionables”, ayer “amenazó” con bajarle también la calificación a la banca del país y, por consiguiente, a muchas entidades estadounidenses, lo que lastró con fuerza el comportamiento del sector en bolsa durante la sesión. Es evidente que estas agencias tienen muy presente “su papel” antes de la Gran Crisis Financiera de finales de la primera década de este siglo, por lo que parece que, en esta ocasión, en el caso concreto de Fitch, está optando por “cubrirse en salud”.

En principio, esperamos que todos estos factores sigan pesando hoy en el ánimo de los inversores activos en los mercados cuando abran las bolsas europeas por la mañana, en una nueva sesión que esperamos sea de escasa actividad, propia de las fechas estivales en las que nos encontramos. La principal cita del día será la publicación en el Reino Unido, antes de que abran los mercados, de las lecturas del IPC de julio, lecturas que entendemos pueden condicionar “para bien o para mal” la apertura de los mercados de bonos y de acciones europeos. Un mejor comportamiento del IPC británico en julio de lo esperado por los analistas -se espera que el crecimiento interanual de esta variable se reduzca hasta el 6,7% en el mes desde el 7,9% del mes de junio, y que el de su subyacente lo haga hasta el 6,8% desde el 6,9%- podría servir para tranquilizar algo a los inversores. En sentido contrario, unas lecturas peores de lo esperado volverían a presionar con fuerza a los precios de los bonos, provocando el repunte de los rendimientos de estos activos, y penalizando el comportamiento de la renta variable de la región.