Juan J. Fdez-Figares (Link Securities) | Los principales índices bursátiles europeos y estadounidenses cerraron una semana más con fuertes caídas, lo que ha llevado a algunos de ellos a entrar en corrección técnica, entre ellos al Dax alemán, al CAC 40 francés, a los Eurostoxx y al Russell 2000 estadounidense, al haber cedido ya más del 10% desde sus recientes máximos, y al resto de ellos a situarse a las puertas de hacerlo, incluidos los tres índices más representativos de Wall Street: el S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq Composite.
La revisión al alza de las expectativas de inflación, como consecuencia del fuerte repunte de los precios de la energía debido a la escalada del conflicto de Irán, han llevado a los inversores, tras los comentarios generalizados de los bancos centrales la semana pasada, a modificar drásticamente el escenario que contemplaban para los tipos de interés. Si hasta ahora se esperaba que los principales bancos centrales europeos y la Reserva Federal (Fed) estadounidense siguieran bajando sus tasas oficiales, ahora los inversores apuestan por que los subirán en los próximos meses para combatir el repunte inflacionista. Todo ello, de confirmarse, tendría un impacto muy negativo en el crecimiento económico global, que podría llevar a muchas de las principales economías desarrolladas a entrar en estanflación, escenario de alta inflación y reducido crecimiento o, incluso, a caer en recesión.
En este escenario, que parece que comienzan a descontar muchos inversores, hay pocos activos en los que refugiarse, algo que ha podido comprobarse desde el inicio de la guerra en Irán, periodo en el que activos tan en principio poco correlacionados como las acciones, los bonos o el oro y la plata han sufrido ventas indiscriminadas por parte de los inversores. Las “bravatas” lanzadas este fin de semana por el presidente estadounidense, Trump, dando a Irán un plazo de 48 horas, que acaba esta noche, para abrir el estrecho de Ormuz o sufrir la destrucción de sus plantas de generación de energía, que han sido contestadas con igual virulencia por Irán, que ha amenazado con cerrar por completo el estrecho y atacar las instalaciones energéticas de sus vecinos árabes, no hacen más que incrementar la tensión en la región y, por tanto, en los mercados financieros globales. De cumplirse las amenazas de Irán, país que a estas alturas tiene ya poco que perder, el escenario económico global se complicaría aún mucho más, lo que se reflejaría en nuevas caídas en los mercados de bonos y acciones mundiales.
Siendo éste el principal foco de atención de los inversores, las agendas macroeconómica y empresarial de la semana quedan en un segundo plano. No obstante, cabe destacar que en la primera de ellas destaca la publicación mañana por la consultora S&P Global en la Eurozona, sus principales economías: Alemania y Francia, el Reino Unido y Estados Unidos de las lecturas preliminares de marzo de sus índices adelantados de actividad sectorial, los PMIs manufactureros y de servicios. En principio, se espera que la actividad privada en estas economías haya seguido expandiéndose de forma moderada en el mes, dado que todavía el impacto del conflicto de Irán no esperamos que se haya visto reflejado en su comportamiento. Además, el miércoles se publicará la inflación de febrero en el Reino Unido y el viernes, en Estados Unidos, la lectura final de marzo del índice de sentimiento de los consumidores, índice adelantado de consumo privado en el que sí esperamos que el conflicto haya ya pasado factura.
Hoy, y para empezar, la escalada experimentada este fin de semana en el conflicto de Oriente Medio esperamos que provoque una apertura claramente a la baja de las bolsas europeas, en línea con lo acontecido esta madrugada en las bolsas asiáticas, que han cerrado todas ellas con fuertes caídas. El dólar, por su parte, cumpliendo su papel como activo refugio, viene esta madrugada al alza con relación al resto de principales divisas; los precios de los bonos siguen cayendo y sus rendimientos continúan repuntando; el precio del petróleo sigue subiendo, con el del Brent situado ya con un cierto margen por encima de los 110 dólares el barril; el precio del oro y el de la plata siguen cayendo con fuerza; mientras que los de las principales criptomonedas suben ligeramente, siendo éstos unos de los activos que mejor están siendo capaces de “superar el temporal”, al menos hasta el momento.



