Renta 4 | Apertura a la baja en las plazas europeas (futuros Eurostoxx -1,8%, futuros S&P -0,9%; sesión asiática con fuertes caídas: Japón y China -3,5%, Corea del Sur -6,5%) con la guerra como el elemento que consideramos continuará monopolizando la atención de los mercados, con su impacto en las expectativas sobre la evolución de los tipos de interés. El mercado ya no descuenta bajadas de tipos para la Fed en 2026, incluso otorga una probabilidad del 60% a una subida de +25pb, mientras que para el BCE descuenta hasta 3 subidas de +25pb (hoy se publica la última encuesta a analistas sobre política monetaria y Cipollone habla a las 16h). Las TIRes continúan subiendo ante el temor a mayor inflación: desde el inicio del conflicto en mayor medida en los plazos cortos (2 años Estados Unidos +53 pb, Alemania +67 pb) que en los largos (10 años +45/+40 pb respectivamente) puesto que estos últimos recogen también el temor a un menor crecimiento como segunda derivada del conflicto.
El Brent estable esta mañana (+1% a 113 usd/b), a la espera de novedades. Recordamos que hoy (a medianoche) finaliza el ultimátum de 48 horas lanzado por Trump a Irán para que reabra el Estrecho de Ormuz, o en caso contrario arrasará las centrales eléctricas iraníes. Irán no parece dispuesto a hacerlo, y amenaza con cerrarlo completamente y tomar represalias contra infraestructuras energéticas, IT y de agua de Estados Unidos e Israel en la región, lo que recrudecería el conflicto.
A destacar que el oro continúa con sus caídas (hoy -7%, desde el inicio de la guerra -21%, ya negativo en el año -4%) ante la expectativa de mayores tipos de interés y ventas forzadas para cubrir pérdidas en otros activos.
Destacar en Francia la segunda vuelta de las elecciones municipales, que se han saldado con una baja participación (57%, siendo el segundo dato más bajo de la historia en unos comicios locales), y ha dejado patente la elevada fragmentación política. La coalición socialista ha ganado en las ciudades más pobladas incluyendo París y la derecha tradicional de Los Republicanos ha seguido siendo la formación con mayor implantación local.
Además, en el plano macro, prestaremos atención de la publicación de los PMIs de marzo a nivel global, que ya deberían recoger los primeros efectos del conflicto, por lo que podríamos ver impactos relevantes en los componentes de pedidos y precios pagados, sin que parezcan recogidos en las estimaciones: Japón, Manufacturero (53 anterior), Servicios (53,8 anterior) y Compuesto (53,9 anterior); Eurozona Manufacturero (49,4e vs 50,8 anterior), Servicios (50,7e vs 51,9 anterior) y Compuesto (50,5e vs 51,9 anterior); Estados Unidos Manufacturero (51,6 anterior), Servicios (51,7 anterior) y Compuesto (51,9 anterior).
En Estados Unidos también conoceremos la encuesta de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan final de marzo (55,5 preliminar), mientras en Alemania tendremos la encuesta de confianza empresarial IFO de marzo (85,9e vs 88,6 anterior) y la confianza del consumidor GfK de abril (-28e vs -24,7 anterior).
En España, por su parte, se conocerá el IPC preliminar de marzo, tanto en tasa general (+2,3% anterior) como subyacente (+2,7% anterior).
De cara a las próximas semanas, y en la medida en que el conflicto Estados Unidos – Irán continúe
adelante, consideramos que los mercados seguirán mostrando una elevada volatilidad, con presión a la baja de las cotizaciones hasta que veamos alguna señal de acercamiento de posturas por parte de Estados Unidos – Irán que pueda dar lugar a la finalización de la guerra. Mantenemos una visión prudente y selectiva, habiendo adoptado un perfil más defensivo en el contexto actual, y esperando a ver cómo evoluciona el conflicto, cuya duración e intensidad serán claves para determinar su impacto en nuestro escenario de inversión.
Las claves a vigilar por los inversores en este escenario son la expansión y duración del conflicto y su impacto en la energía, siendo el principal foco de riesgo a corto plazo el aumento de la inflación por mayores precios energéticos, potenciales problemas en las cadenas de suministro o fertilizantes (impacto en precios de alimentos). Una segunda derivada sería un menor crecimiento en caso de que el conflicto se intensifique y extienda en el tiempo, asumiendo que no haya estímulos para contrarrestarlo.
En nuestro escenario base, que asume un conflicto limitado en tiempo e intensidad, donde el daño a la infraestructura energética y el cuello de botella a los flujos energéticos sea limitado y con ello el impacto en inflación (y crecimiento) sea puntual, el fondo macro y empresarial no sufriría grandes alteraciones, es decir, mantendríamos la idea de un ciclo y unos beneficios apoyados por políticas monetarias y fiscales expansivas, por lo que las caídas serían para comprar.
El escenario alternativo, el de estanflación, sería evidentemente negativo. Sin embargo, consideramos que existen varios elementos que pueden disuadir a Estados Unidos de mantener un conflicto prolongado con
Irán, entre los que destacaríamos el mayor coste energético, el impacto en inflación y coste de la deuda, así como en la bolsa y en la popularidad de Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato.



