Los riesgos de vender deuda soberana estadounidense como represalia a Trump podrían ser de gran alcance para Europa

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Eiko Sievert (Scope Ratings) | Aunque en las últimas horas parece que Trump y la OTAN han alcanzado un “marco para un futuro acuerdo” por Groenlandia, lo cierto es que se mantiene la cumbre extraordinaria de líderes europeos convocada para esta tarde y, en la cual, se pretende discutir algunas respuestas contundentes contra las amenazas de EEUU. ¿Podría la UE decidir vender deuda soberana estadounidense como represalia a Trump?

La posible venta y reequilibrio de las reservas en otras divisas o activos sería gradual y poco probable como resultado de un acto legislativo o de la persuasión moral de las autoridades de la UE frente a las represalias de Trump.

Además, los inversores privados tendrán mucho cuidado de no perjudicar el valor de sus carteras, lo que podría ocurrir si vendieran grandes cantidades de deuda estadounidense en un breve periodo de tiempo.

Una venta de este tipo de activos conllevaría también riesgos en mayor o menor medida, dependiendo del ritmo y la magnitud de la venta. Y dada la interdependencia, a menos que quienes vendan deuda estadounidense compren deuda de la UE o de los Estados miembros, se producirá un efecto contagio también en los diferenciales de la UE. Las implicaciones podrían ser de gran alcance, ya que la reducción de la demanda del dólar estadounidense también podría provocar un fortalecimiento del euro, lo que podría debilitar el crecimiento económico de los Estados miembros de la UE centrados en las exportaciones.

De hecho, a nivel global, una venta masiva probablemente generaría volatilidad, un aumento de los diferenciales y afectaría al mercado monetario, con posibles implicaciones en términos de liquidez a nivel mundial, lo que podría provocar la intervención de las autoridades monetarias.

A noviembre de 2025, los mayores tenedores europeos de Treasuries eran el Reino Unido (889.000 millones de dólares), Bélgica (481.000 millones de dólares), Luxemburgo (426.000 millones de dólares), Francia (376.000 millones de dólares), Irlanda (340.000 millones de dólares), Suiza (300.000 millones de dólares), Noruega (219.000 millones de dólares) y Alemania (110.000 millones de dólares). Es importante señalar que la mayoría de estas tenencias no están bajo el control de los respectivos gobiernos, sino de inversores del sector privado. Las elevadas participaciones de Bélgica, Luxemburgo, Irlanda y Suiza se explican por su importante papel en las finanzas internacionales.