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Publicado en GESTORES Viernes, 23 de octubre de 2020 08:00

No hace falta ir a Venus para invertir en el futuro

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | “Había invertido dinero en una fábrica alimenticia de Venus”, afirma Bob, el protagonista de la novela “Pórtico”, cuando se refiere a la elevada cultura financiera de su amante, Klara. Algo que ratifica al asegurar que ella “nunca en su vida había puesto un dólar en algo que no entendiera totalmente”.

Los inversores en fondos deben seguir siempre este consejo, sobre todo cuando elijan fondos tecnológicos. Por suerte, hoy día multitud de productos de este tipo –como los que se muestran en la revista “GESTORES” recién publicada– permiten invertir en tecnologías que se entienden y que nos traen ya el futuro… sin necesidad de viajar a Venus.

 

Frederik Pohl –auténtico genio de la ciencia ficción– escribió “Pórtico” en 1977. Dos décadas antes había publicado, junto con otro maestro como Cyril M. Kornbluth, “Mercaderes del Espacio”, novela en la que ya habla de la colonización económica de Venus. Ignoro si Pohl conocía a Warren Buffett y si estaba reproduciendo en “Pórtico” uno de los más conocidos criterios de inversión del célebre Oráculo de Omaha: nunca invertir en algo que no se entienda totalmente.

 

Pero en estos tiempos, justo cuando se publican investigaciones sobre la posible existencia de vida en Venus, entendemos muchas más cosas que a finales del siglo pasado, en pleno estallido de la burbuja puntocom. Y viene bien recordar que, en el universo de la inversión, quizás ya estemos mucho más allá de lo que nunca podríamos encontrar en ese planeta tan cercano, pero nada adecuado para vivir… y menos aún para invertir en él.

 

No, no nos hace falta viajar hasta Venus para encontrar buenas inversiones de un futuro ya presente. Las nuevas tecnologías, de los que muchos (incluido el propio Buffett) desconfiábamos cuando se nos presentaban en forma de burbujas gaseosas, ya han tocado tierra y la están transformando a gran velocidad. Un proceso acelerado por los efectos de este virus que amenaza con quedarse mucho tiempo entre nosotros.

 

Vivimos ya en la segunda era DC. La primera fue, obviamente, la de Después de Cristo. Esta segunda es la de Después del Coronavirus. ¿Saldrá de ella un mundo mejor o peor? Muchos se temen lo segundo. Para evitarlo, las nuevas tecnologías serán imprescindibles. Y tampoco se puede prescindir de ellas en una cartera de fondos bien diversificada. Máxime cuando, además, muchas de estas tecnologías no son evanescencias teóricas, fundamentadas sólo en expectativas, e imposibles de entender ni siquiera por inversores tan listos como Buffett. Las tecnologías de las que ahora hablamos están tan desarrolladas, estudiadas y cercanas que las llevamos en nuestros teléfonos inteligentes, que potencian nuestras comunicaciones y nuestro trabajo (como la red 5G), o que se aplican en multitud de sectores, incluido algunos que, como el sanitario, exploran incansables en busca de la ansiada vacuna.

 

En la revista “GESTORES” –recién publicada junto a la edición de octubre de “CONSEJEROS”– descubrirán, por ejemplo, un fondo que invierte exclusivamente en 5G, así como otros centrados en las más rentables tecnologías, reforzadas además por los nuevos hábitos sociales y laborales de la era DC. Si prefieren centrarse en materiales que se fundirían en Venus pero que son imprescindibles en las últimas tecnologías de la Tierra, pueden apostar por los semiconductores, un sector analizado detalladamente en las páginas de nuestra revista.

 

Todo ello, sin perder de vista opciones de inversión más artesanales, olvidadas por otros medios pero que en “GESTORES” nos gusta destacar. Son fondos que ya analizamos en nuestra primera edición titulada, no por casualidad, “Estrellas por descubrir en el universo de los fondos”, o en la portada de hace justo un año, “Gestores que se juegan su propio dinero”. Muchos de esos fondos y gestores han mantenido su brillo en medio del agujero negro económico y social. Pero como el universo de nuestras páginas no es infinito, mostramos sólo algunos de ellos en el tema de portada de esta nueva edición de “GESTORES”. Aunque la tecnología sea en estos momentos lo más grande y dediquemos a ella casi la mitad de la revista, no olvidemos que lo pequeño también puede ser hermoso, además de estar en el origen de todo. Porque, como popularizó Carl Sagan, “somos polvo de estrellas reflexionando sobre las estrellas”. Y, por qué no, sobre las estrellas de la inversión más allá de Venus. 

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