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Lunes, 21 de agosto de 2017
Publicado en OPINION Jueves, 06 de abril de 2017 10:00

Basta de lamentos: la industria española va bien

Fernando Barciela | En España son habituales las lamentaciones sobre la pérdida de tejido industrial. Lo cual es bastante lógico.

 

La industria ha sufrido un fortísimo y contundente recorte durante la crisis, una etapa en que industrias enteras, sobre todo las ligadas a la construcción, la vivienda y la obra pública, han llegado a perder entre el 30% y el 50% de su actividad. El nuestro ha sido, de hecho, el país que ha perdido más industria durante esos años negros.

 

Esto, además, de que abundan los que se quejan de que los tiempos pasados fueron mejores, los años 60 o 70, cuando la industria representaba casi el 40% del PIB: y ahora solo supone el 13% o el 15%.

 

Dicho esto, parece que hay que empezar a ser optimistas. Las últimas cifras han vuelto a confirmar lo que se ha venido detectando en los últimos trimestres: que España no solo no está perdiendo industria, ahora mismo, sino que esta se está recuperando a gran velocidad.

 

Por ejemplo, el pasado mes de enero la industria española facturó un 13,1% más que en el mismo mes de 2016, la mayor subida desde abril de 2008 al tiempo que la cartera de pedidos subía un 11,5%, el mejor dato desde marzo de 2011.

 

Lo mismo ha pasado el año pasado. Casi todos los sectores industriales crecieron. La producción de vehículos creció un 5,59% hasta los 2,88 millones de unidades. Otra industria decisiva, la agroalimentaria, que ya supera al motor en facturación, creció el año pasado hasta los 105.000 millones de euros.

 

La agroalimentaria, que en el 2007 representaba el 15,4% de las ventas netas de producto de toda la industria en España, ha estado disparada estos años y en el 2016 suponía ya el 20,5%. No extraña que haya creado 22.000 empleos entre el 2012 y el 2015.

 

La mayor parte de las industrias han frenado hace tiempo la destrucción de empleo. Y también de empresas. Después de perder 1.800 empresas entre el 2008 y el 2015, en el 2016 el censo de firmas industriales en el textil se mantuvo estable. Ahora hay 3.562 empresas activas.

 

¿A qué se debe esto? Sin duda a la reactivación del consumo interno, pero sobre todo a la marcha de las exportaciones. De todos modos, en el año pasado mientras las exportaciones de la industria crecía un 9,4% a la zona euro, las ventas en España subían un 14%. Fue uno de los primeros ejercicios en los que el mercado doméstico se comportó ya mejor que el exterior.

 

Lo que está claro, de todos modos, es que la industria exporta cada vez más. El año pasado se exportaron 2,43 millones de vehículos, un 7% más que en el 2015. El textil exportó un 7,3% más, batiendo un nuevo récord. Se cree que este año la balanza comercial textil será incluso positiva para España. Más espectacular fue aún el aumento en la exportación de medicamentos, un 17% más. Y las agroalimentarias ídem de ídem: subieron nada menos que un 47% entre el 2011 y el 2016.

 

No extraña que los empresarios de raíz industrial están poco menos que eufóricos. En el País Vasco, todos los sectores prevén "como mínimo mantener y, en general, mejorar" sus principales indicadores en 2017, tras cerrar un ejercicio que "no ha sido malo" en 2016. Las industrias que tiran en Euskadi son la biosalud, la automoción, la alimentación, la energía y las tecnologías avanzadas de fabricación.

 

En Cataluña las exportaciones batieron récord por sexto año consecutivo en el 2016 al llegar a los 65.142 millones de euros y subir un 1,7% con respecto a 2015. La industria local de bienes de equipo vendió en el extranjero un 10% más y la de alimentación creció un 5,6%.

 

La posibilidad de que el peso de la industria sobre el PIB, ahora por debajo del 15%, pueda acercarse al tan anhelado 20% en el 2020 está más cerca que nunca. El acercarse a ese nivel de producción industrial provocaría la generación de cerca de un millón de empleos industriales, que se sumarían a los 2,2 millones ya existentes en el sector manufacturero, una buena noticia, ya que estos puestos de trabajo suelen estar bien pagados.

 

Y, además, este revival no se debe, como algunos suponen, a las devaluaciones salariales de los últimos años. En los sectores más sindicalizados, la reducción de costes laborales no ha sido muy significativa. O, al menos, no han alcanzado los extremos del sector servicios. Todo indica que las ganancias en competitividad exterior de la industria española han venido más por la innovación y las mejoras de productividad.

 

La mayor parte de las empresas industriales han invertido en nuevos procesos y productos: algunas, incluso pequeñas, son líderes de nicho en los mercados internacionales.

 

De todos modos, para que España pueda elevarse a niveles industriales próximos a los de Alemania, habría, dicen los expertos, que redoblar los esfuerzos hechos hasta ahora y apostar por priorizar las políticas de I+D+I, favorecer que las empresas españolas ganen en tamaño, transformar y mejorar aún más la oferta industrial, aumentar la cooperación público-privada e incentivar la formación profesional.  

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