Las primeras encuestas de coyuntura de marzo confirman el carácter estanflacionista de la crisis

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Xavier Chapard (LFDE) | De acuerdo con la administración estadounidense, las negociaciones para un acuerdo con Irán están avanzadas, lo que apunta a que Estados Unidos apuesta por una salida rápida. Sin embargo, Estados Unidos mantiene en paralelo la amenaza de una intervención terrestre en la región, lo que supondría una escalada real en el conflicto.

Por su parte, Irán sigue negando cualquier negociación y ha presentado condiciones muy duras para aceptar un alto el fuego, que incluyen garantías de seguridad contra un nuevo ataque israelí-estadounidense, reparaciones de guerra, el fin de los ataques contra el Líbano y el reconocimiento de la autoridad de Irán sobre el estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, Irán ve cómo aumenta la presión de China y la India para dejar pasar el petróleo en dirección a Asia.

En estas condiciones, la volatilidad sigue haciendo mella en los mercados. Los activos de riesgo han descendido, pero no han reaccionado en exceso a la vista de la magnitud de la perturbación y la incertidumbre. Seguimos siendo relativamente optimistas a medio plazo, sobre la base de nuestro escenario: desescalada al cabo de varias semanas de conflicto y retroceso de los precios de la energía durante el segundo trimestre. Sin embargo, las probabilidades de que el escenario sea mucho más negativo siguen siendo elevadas.

Pensamos que el nivel que han alcanzado los tipos de interés ofrece oportunidades, sobre todo después de que los mercados hayan descontado políticas monetarias mucho más restrictivas a raíz de las reuniones que celebraron los bancos centrales la semana pasada. Una desescalada del conflicto rebajaría los riesgos inflacionistas y la probabilidad de subidas importantes de los tipos de referencia. Por el contrario, la continuación de la escalada acentuaría los riesgos de recesión y favorecería la búsqueda de activos refugio.

Las primeras encuestas de coyuntura de marzo confirman el carácter estanflacionista de la crisis, un aspecto que es importante para el ciclo económico, pero aún no es decisivo. Los indicadores de coyuntura relativos a los costes y los precios están aumentando con fuerza y ya han aparecido señales de tensiones en las cadenas de producción.

El golpe es especialmente fuerte en Europa, lo que no resulta sorprendente a la vista de las importaciones de petróleo y gas de la región. Así, el PMI de la zona euro ha pasado de 51,9 a 50,5 puntos, su nivel más bajo desde el anuncio de los aranceles estadounidenses la pasada primavera, aunque se mantiene en territorio de expansión económica. Los índices de precios están aumentando con fuerza, hasta sus cotas más altas desde hace dos años, lo que confirma la delicada posición en la que se encuentra el BCE, entre el riesgo alcista en la inflación a corto plazo y el riesgo claramente bajista para las perspectivas económicas. Esta situación llevó a Christine Lagarde a contemporizar esta semana, al declarar que el BCE esperaría a tener suficiente información sobre la crisis antes de actuar.

El descenso de los indicadores de coyuntura es más contenido en Estados Unidos. El PMI de S&P Global ha pasado de 51,9 a 51,4 puntos y las solicitudes de subsidio de desempleo seguían siendo bajas a mediados de marzo, pero la economía estadounidense no es inmune y también registra un fuerte incremento de los índices de precios. Este hecho hace menos posible que la Fed recorte sus tipos a corto plazo, aunque lo desee su próximo presidente.