Intermoney | La convulsa política arancelaria de Estados Unidos no deja tregua semana tras semana y eso socava la credibilidad de Washington como aliado firme ante las dudas sobre la perdurabilidad de sus acuerdos. En esta ocasión el objetivo de los ataques de la administración Trump era Corea del Sur, país al que amenazaba con elevar los aranceles al 25% en bienes clave. El motivo era el retraso en la aprobación por parte del país asiático de los pactos alcanzados a finales de octubre. Lo que sucede es que muchos acuerdos firmados con algunos socios no son legalmente vinculantes y, como hemos advertido desde IM en anteriores ocasiones, el trámite para su ratificación pude llevar un periodo muy largo.
La exención de aranceles a productos procedentes de Estados Unidos puede requerir que un país modifique su código tributario y establezca nuevas regulaciones. La brevedad y la velocidad vertiginosa de muchos de los nuevos acuerdos comerciales con Estados Unidos han generado ambigüedades que dificultan las aprobaciones rápidas, a lo que hay que añadirle que las divisiones políticas en muchos países están provocando aún más retrasos. A esto se le une la incertidumbre sobre la legalidad de las herramientas utilizadas por el gobierno americano para imponer aranceles que dependen de la Corte Suprema, la cual está pendiente de emitir un fallo.
La amenaza arancelaria y las iracundas respuestas acciones del gobierno estadounidense seguirán impulsando la búsqueda de acuerdos comerciales entre el resto de los socios. Recientemente, algunos de los socios comerciales de EEUU han acelerado una reconfiguración en su política comercial en busca de otras áreas económicas en las que compensar las pérdidas acaecidas por el mayor proteccionismo americano. Si bien hemos visto un acercamiento entre Canadá y China, los canadienses no son los únicos que está dando pasos tentativos para restablecer las relaciones con el gigante asiático. El mandatario británico, Keir Starmer, viajará a Pekín esta semana para reunirse con Xi Jinping. Aunque para evitar tensiones con Estados Unidos no se trata de una expedición con motivo de lograr acuerdos comerciales, lo cierto es que Reino Unido está en busca de nuevos mercados, en pleno proceso de firmar un nuevo acuerdo con India, que reduzca el arancel efectivo indio del 15% al 3%.
Así ha sucedido también con la Unión Europea, que ha anunciado con la India la firma de un acuerdo de libre comercio cuyo aspecto más destacado será la eliminación o reducción de aranceles para más del 90% de los productos de la UE lo que, en base a las autoridades europeas, supondría un ahorro anual que rondaría los 5 mm. €. Según la propia Comisión, el acuerdo duplique las exportaciones de bienes de la UE a India para 2032 desde los cerca de 50.000 mill. de euros actuales. Como ejemplo, los aranceles sobre los automóviles europeos experimentarán una progresiva reducción que pasará del 110% al 10% para 250.000 unidades mientras las bebidas espirituosas se reducirán desde el 150 al 40%. También se suprimirán por completo las tarifas sobre la maquinaria y equipos eléctricos desde el 44% de tarifa aplicada actualmente, así como aeronaves (actualmente en el 11%) alimentos procesados (30%) o aceite de oliva (45%), los productos químicos (22%) y los farmacéuticos (11%).
Sin embargo, las relaciones entre la UE y China parecen más complicadas para desatascar. Hasta ahora, la UE está abierta a establecer precios mínimos como sustituto de los aranceles sobre los vehículos eléctricos chinos pero poco acercamiento adicional ha habido. Se espera que Friedrich Merz visite China en febrero cuando precisamente su ministra de economía, Katherina Reiche advertía sobre la acuciante necesidad de buscar nuevos socios. Es cierto que ella destacaba a Sudamérica, India, Oriente Medio, Canadá, Australia y países de Asia como posibles destinos para sus exportaciones, pero muestra el empeño de los alemanes por paliar parte del lastre que supone el descenso del comercio con EEUU.




