Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Martes, 22 de septiembre de 2020

Pulse en el valor para ver ratios >

Publicado en OPINION Miércoles, 25 de noviembre de 2015 00:00

Abengoa: un duro golpe para la marca España

Francisco López | Abengoa, la multinacional española de ingeniería y energías renovables, ha convulsionado a la Bolsa española y al mundo empresarial al anunciar la presentación de un preconcurso de acreedores, una medida insólita en una compañía que forma parte del Ibex 35. A menos de un mes para las elecciones generales y con la economía española creciendo más de un 3%, la previsible caída de una compañía con unos ingresos anuales de más de 7.000 millones de euros anuales y 24.000 empleados en todo el mundo, supone un duro golpe para la marca España.

De producirse finalmente el concurso de acreedores, sería la mayor suspensión de pagos de la historia empresarial española. El pasivo de Abengoa se acerca a los 27.000 millones, superando con mucho el de Martinsa-Fadesa (5.200 millones) o Pescanova (4.200 millones de euros). El grueso de ese pasivo corresponde a deuda financiera con entidades de crédito por valor de 9.000 millones de euros; debe a los proveedores cerca de 5.000 millones, y acumula 2.700 millones en bonos y obligaciones.

 

El daño a la imagen empresarial de España ha obligado al Gobierno a reaccionar de manera inmediata. El ministro Soria ha solicitado públicamente a los bancos que lleguen a un acuerdo con Gestamp, que había anunciado su intención de recapitalizar la empresa, pero al que las entidades acreedoras han negado el capital solicitado.

 

¿Por qué ha llegado Abengoa a esta situación? Fundamentalmente porque ha adoptado decisiones estratégicas equivocadas. Estos son algunos ejemplos: su apuesta por las renovables, que fueron bien hasta que se cortó el grifo de las subvenciones; su apuesta también por los biocombustibles, cuando el petróleo cotiza por los suelos, o sus inversiones en Brasil, muy perjudicadas por el mal momento que atraviesa esa economía.

 

Para los expertos consultados, la gestión de la compañía en los últimos años ha sido un completo desastre: apalancamiento y más apalancamiento. Como premio a esa buena gestión, su presidente, Felipe Benjumea, abandonó la compañía en septiembre con una indemnización de 11 millones de euros, además de la firma de un contrato de asesoramiento hasta diciembre de 2016 por más de un millón de euros anuales. En la misma línea, los miembros de su consejo de administración (incluido algún ilustre miembro de la familia socialista como José Borrell) han recibido 300.000 euros anuales al tiempo que la compañía entraba en barrena.

 

Mientras tanto, los inversores han visto hoy cómo sus acciones perdían más de la mitad de su valor. Tras dejarse en los primeros minutos un 70%, finalmente cerraron con un desplome de casi un 55%, dejando su valor en Bolsa en poco más de 360 millones de euros.  

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.