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Jueves, 24 de enero de 2019
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Intermoney | En un contexto presidido por la desconfianza, pesan más los indicadores que respaldan los miedos del mercado y un buen ejemplo de ello era lo ocurrido en la sesión del jueves con la caída del ISM manufacturero, que añadía “hierro al asunto”.

Intermoney | Hace tres años, los temores hacia la economía china sirvieron de cortina de humo para ocultar los movimientos de los fondos soberanos. En la actualidad, las inquietudes exceden las fronteras del gigante asiático y atesoran una escala mucho mayor, si bien el desgaste de los indicadores en China representa un riesgo que no debemos obviar.

 

El pasado 31 de diciembre, los PMIs oficiales de China “daban una de cal y otra de arena” ya que el vinculado a los servicios repuntaba hasta 53,8 en el mencionado mes de diciembre mientras que el índice manufacturero cedía hasta 49,4, deteriorándose el agregado a nivel compuesto hasta 52,6. Un comportamiento que era avalado por el desempeño del PMI manufacturero realizado bajo el patrocinio de Caixin, el cual retrocedía hasta 49,7. Luego, en un sector clave para China como es el industrial, los indicadores adelantados enfatizaban las señales de desaceleración que venían a sumarse a otros datos como la primera caída interanual desde finales de 2015 de los beneficios de dicha industria, pues en noviembre descendían un -1,8%.

 

Los “progresos” de las negociaciones comerciales anunciados por los presidentes de Estados Unidos y China estarían sirviendo para que se diluyese el impacto de los indicadores comentados. En las próximas semanas, asistiremos al primer “cara a cara” de la actual ronda de negociaciones entre los representantes chinos y estadounidenses y, seguramente, antes asistamos a un resurgimiento de las diferencias como parte de la estrategia negociadora de los estadounidenses.

 

Por lo tanto, los gestos chinos entre los cuales se encuentra la prohibición de la cesión “forzada” de tecnología (ahora será “negociada”) por parte de las empresas extranjeras a socios locales, el trato igualitario a las empresas públicas chinas (dícese sin ventajas) o la apertura de las fronteras de China a más productos agrícolas, pueden servir de poco ante una estrategia negociadora de la Administración Trump donde la introducción de cierta tensión en determinados momentos se ha convertido en un elemento clave.

 

En IM seguimos defendiendo que en 2019 habrá acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, pero antes habrá nuevos episodios de tensión y, cuando esto ocurra, volverán a estar muy presentes los síntomas de desaceleración en China. De forma que ambas cuestiones servirán para justificar el resurgimiento de la volatilidad en los mercados y ocultar un aspecto que creemos volverá a ser realmente importante en el inicio de 2019: los movimientos de los fondos soberanos.

 

Los últimos datos al término del 2tr18 recuerdan la importancia de los fondos soberanos vinculados con la producción de gas y petróleo en determinados países ya que explicaban el 54% de los 7,82 billones $ atesorados por el total de los fondos soberanos a escala global. La realidad es que después de un ejercicio de estabilización como fue 2016, los recursos de estos mecanismos de inversión en los países petroleros experimentaron una progresiva recuperación de sus recursos que se vio interrumpida en 2018 por una doble vía. En primer lugar, el deterioro vivido por la valoración de muchos activos y, en segundo, por los menores ingresos derivados del crudo, lo cual ha sido especialmente visible en la segunda mitad de 2018.

 

A media tarde del miércoles, el WTI cotizaba próximo a 46,5$/barril después de ceder casi un 39% desde los máximos de septiembre. Unos precios que nos retrotraen al verano de 2017, aunque todavía se sitúan lejos de las cotas de 26,2$/barril de febrero de 2016 que obligaron, incluso, a Noruega a retirar recursos de su fondo soberano: el mayor del mundo con 8.250 mm. de coronas noruegas a 30 de septiembre (950 mm. $ al tipo de cambio de 8,70 del 2 de enero).

 

No obstante, aunque la situación sea mejor que la vivida en 2016, resulta innegable que ciertos fondos soberanos como los vinculados al crudo y el gas, con un patrimonio superior a los 4 billones $, no sólo estarían dejando de recibir entradas que deben invertirse, sino que podrían verse obligados a reducir sus posiciones. Los precios del crudo no son los de 2016 pero desde los movimientos reivindicativos del periodo 2010-2013 en muchos países árabes, la red de seguridad tejida por sus gobernantes exige bastantes recursos para mantener la estabilidad.

 

Por lo tanto, no estamos sólo ante una cuestión de los precios del crudo, también de las importantes necesidades fiscales que afectan a grandes fondos soberanos. Esta circunstancia puede agravar la volatilidad de los mercados en el corto plazo y, de hecho, podría relegar a las dudas hacia el ciclo económico para explicar ciertos flujos en los mercados en el futuro próximo.

 

En la última semana, proliferaban las noticias alertando de la actitud negativa del mercado hacia el high yield estadounidense en base a las salidas de más de 60 mm. $ durante 2018 de los fondos que invierten en esta categoría de bonos. Una cantidad que más que doblaba las salidas de 2014 y 2017, después de los datos adversos de diciembre. En dicho mes, se retiraban cerca de 4 mm. $ de esta categoría de fondos, dando forma a la séptima semana consecutiva de salidas en un periodo sin emisiones high yield en Estado Unidos, después de emitirse 163 mm. $ en el conjunto de 2018.

 

Los temores hacia la actividad futura y el deterioro de la calidad del crédito han sido las dos principales causas esgrimidas para explicar dicha situación, lo cual encaja bien con el deterioro de los ratios de apalancamiento de ciertas compañías estadounidenses en un entorno de endurecimiento de la política monetaria de la Fed. Sin embargo, el retroceso de los precios del petróleo causado, en primer lugar, por la sobreoferta a corto plazo y, en segundo, por la desconfianza hacia el ciclo económico, adquiere un papel complejo al ser una pieza más del escenario de inquietud que, a su vez, lo retroalimenta. Esta retroalimentación sería directa ya que, por ejemplo, las compañías energéticas tienen un papel relevante en el high yield estadounidense, pero también se daría un mecanismo de transmisión indicrecto.

 

Activos como el high yield no son los preferidos por los fondos soberanos, pero también invierten en los mismos y la lógica apunta que, seguramente, opten por deshacer primero las posiciones más vulnerables y ésta sería una de ellas. Como apuntábamos, el high yield está lejos de ser el gran activo de sus carteras pero, por ejemplo, la política de inversión del fondo soberano de Noruega (el más grande y transparente del mundo) establece que puede dedicar a bonos de alto rendimiento con calificación crediticia hasta el 5% de su cartera de renta fija. A día de hoy, esto se traduciría en cerca de 15,5 mm. $.

 

Las anteriores cuestiones, aunque se salgan del día a día propiamente dicho de los mercados, consideramos que son más importantes que la agenda de la sesión del jueves.

Link Securities | El índice de gestores de compra del sector de las manufacturas de China, el PMI manufacturero, elaborado por Caixin bajó hasta los 49,7 puntos en diciembre desde los 50,2 puntos del mes anterior, cayendo en territorio de contracción por primera vez desde mayo de 2017, reiterando la debilidad mostrada en el índice PMI oficial.

Alphavalue | En diciembre la tendencia ha llevado a los bonos basura y los préstamos estadounidenses a registrar su peor mes desde agosto de 2011, cuando el mercado se tambaleó por la rebaja del rating de la deuda de Estados Unidos por parte de la agencia Standard & Poor's. 

Aurelio García del Barrio (IEB) | En la última recta de 2018 el panorama económico y financiero sigue siendo positivo a nivel global. Sin embargo, algunas nubes se están acumulando en el horizonte y empiezan a soplar vientos en contra de la perspectiva cíclica de 2019. No se prevé una recesión importante a lo largo del próximo año, pero sí una desaceleración del crecimiento económico mundial.

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