Thomas Hempell (Generali AM )| Los renovados ataques a la independencia de la Fed, en medio de las citaciones al presidente Powell, siguen lastrando al dólar estadounidense. Las preocupaciones sobre la fiabilidad de EEUU como socio geopolítico, en medio de las amenazas de Trump de arrebatar Groenlandia a un aliado cercano de la OTAN (antes de ceder posteriormente en Davos), han golpeado aún más al dólar. Sin embargo, en términos reales efectivos, el dólar sigue siendo caro.
Otra bajada de tipos por parte de la Fed este año erosionará aún más la ventaja de los rendimientos estadounidenses (gráfico de la izquierda). Por el contrario, los crecientes brotes verdes económicos en la eurozona y los reducidos diferenciales de las expectativas de crecimiento del beneficio proporcionan más margen alcista para el euro. Dicho esto, el umbral de 1,20 puede ser difícil de superar para el par de divisas euro-dólar (EUR/USD) de forma sostenida, ya que la resistencia de la economía estadounidense (el PIB actual registra un crecimiento interanual superior al 5% en el cuarto trimestre) y el auge sostenido de la Inteligencia Artificial siguen respaldando al USD.
Además, a pesar de la mejora de las perspectivas cíclicas, Europa sigue adoleciendo de una profunda debilidad estructural, que incluye un exceso de burocracia, la pérdida de competitividad, los elevados costes energéticos y su dependencia militar de EEUU. El yen está muy infravalorado, pero el riesgo de dominio fiscal sigue pesando, mientras que la libra esterlina se ve lastrada por el lento crecimiento y las nuevas bajadas de tipos del Banco de Inglaterra. A pesar de la creciente desconfianza en EE. UU., esto mantendrá limitada la caída general del dólar frente a las principales divisas, mientras que el oro podría seguir brillando aún más



