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Sábado, 19 de septiembre de 2020

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Publicado en GESTORES Viernes, 11 de septiembre de 2020 08:00

¿Tiene usted fondos de inversión en la futura CaixaBankia?

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | Si tiene usted fondos de inversión en lo que será el futuro mayor banco del país y la mayor gestora de fondos, sicav y pensiones, no tiene especiales motivos para preocuparse. ¿Quizás se fusionen productos de ambas entidades? Si no le gusta el resultado, siempre puede cambiar de producto e incluso de gestora.

¿Menos competencia y más dificultades para elegir el fondo adecuado? En teoría, sí. Pero creo que el factor decisivo en este asunto no es que haya más o menos bancos o gestoras, sino que el inversor/ahorrador tenga más o menos cultura financiera para saber buscar y elegir.

 

Ser un banco es, desde hace años, un mal negocio. A la vista está: ha desaparecido la mitad del sistema financiero español (básicamente, las cajas de ahorros) desde la crisis “subprime”, provocada entre otras cosas por las deficientes prácticas de bancos y cajas que se olvidaron de hacer banca y se pusieron a hacer otras cosas. Y el baile de fusiones/absorciones no ha parado, con algunas recientes muy sonoras, como la dilución del Popular en el Santander, o ahora, la operación de CaixaBank sobre Bankia que dará lugar al mayor banco español y, previsiblemente (al menos eso desea el Banco Central Europeo) dé el pistoletazo de salida a una nueva carrera de fusiones, pero no sólo a escala nacional, sino también internacional, que es lo que realmente más falta hace y menos se ha hecho hasta ahora: grandes concentraciones transfronterizas que generen entidades capaces de competir con gran tamaño, solvencia y rentabilidad a escala global.

 

Pese a todo, la banca lo seguirá teniendo difícil. Tamaño no equivale siempre a rentabilidad y solvencia. Las escalas y ahorros de costes tardan en materializarse y son costosas. Y, en cualquier caso, ser un banco, pequeño o grande, es complicado en un entorno de tipos de interés oficiales a cero, exigentes ratios legales de solvencia y creciente competencia, porque, querámoslo o no, sigue habiendo demasiados bancos… y llegarán nuevos contendientes tecnológicos: hasta Apple quiere meterse en el negocio bancario.

 

¿Es más fácil ser una gestora de fondos? Desde luego que no. Pero, hoy por hoy, es un negocio mucho más rentable. Los datos de la CNMV indican que la ROE (rentabilidad sobre recursos propios) de las gestoras superó el 120% en España el año pasado. Den un vistazo a las raquíticas ROE de los bancos para apreciar la diferencia.

 

Pese a ello, tampoco han dejado de verse fusiones y absorciones de gestoras de fondos, algunas de ellas muy notorias a nivel internacional: en febrero de 2020, justo antes de que el coronavirus lo trastocara todo, Franklin Templeton se zampó a Legg Mason para sumar 1,5 billones de dólares en activos bajo gestión, cifra que supera el PIB español (la economía número trece del planeta); antes, la británica Jupiter compró Merian Global (antigua Old Mutual) para agrupar 78.000 millones de dólares bajo gestión… Operaciones que llegaron tras otras como las fusiones de Amundi y Pioner, de Janus y Henderson, de Standard Life y Aberdeen, la compra de Secquaero por parte de Schroders… y unas cuantas más. Una tendencia que no va a parar. Tampoco en el mercado español: el último movimiento es de hace pocos días, cuando el banco privado Andbank España acordó que su gestora compraría el negocio de fondos y sicavs de Esfera Gestión.

 

Pero volvamos al futuro gigante. La gestora que nazca de la fusión CaixaBankia se convertirá automáticamente en el líder español de fondos de inversión, planes de pensiones y sicavs, con un 18 por ciento del mercado, es decir, más de 105.000 millones gestionados, un buen pedazo de los más de 593.000 millones de todo el pastel. Pero la preponderancia de CaixaBankia será aún mayor en fondos de inversión, donde se hará con una cuarta parte del mercado total, al sumar 66.400 millones de euros. ¿Les parece mucho? A escala nacional, quizás sí, porque será la primera entidad en fondos (y también en pensiones), por delante de BBVA. Pero, ¿a escala mundial? Vuelvan a ver las cifras que, un par de párrafos antes, arrojan las fusiones de Franklin Templeton y Legg Mason (1,5 billones de dólares en activos bajo gestión), o de Jupiter y Merian (78.000 millones de dólares)…

 

¿Comprenden ahora porque, también en el ámbito de las gestoras, las fusiones seguirán, incluso las transfronterizas?

 

¿Pierde el partícipe productos donde elegir? CaixaBank ofrece ahora más de medio centenar de fondos de renta fija, más de sesenta de RV, más de veinte mixtos, ningún garantizado (mejor: nunca me han gustado y no se los recomiendo a nadie), a los que se suma la oferta de más de 2.000 fondos de otras 140 gestoras (sobre todo internacionales) para sus clientes de elevados patrimonios; Bankia (que gestiona menos de la mitad que Caixa en fondos, 19.700 millones frente a 46.000) ofrece más de dos decenas de fondos mixtos, 25 de renta fija, casi treinta de variable y unos cuantos garantizados… Y también comercializa fondos de terceros si el cliente los pide. ¿Les parecen pocos productos sin salir de una entidad? Seguro que fusionarán muchos, se ahorrarán costes de gestión e incrementarán la competencia sobre el resto del mercado. Pero si a usted no le gusta el fondo resultante, siempre puede traspasar el dinero (sin coste fiscal ni comisiones de ningún tipo) a cualquier otro fondo de cualquier otra entidad.

 

Porque el inversor debe hacer lo que ha hecho siempre… si está bien informado y formado: elegir no sólo entre la gran oferta de los pesos pesados, sino buscar también entre los especialistas, entre las gestoras pequeñas e independientes que ofrecen productos diferentes, selectos, de artesanía y, con frecuencia, mucho más baratos en comisiones y ágiles en gestión. Si las manadas de grandes dinosaurios le impiden ver al pequeño grupo de mamíferos emergentes, más ágiles y evolucionados, es que no está buscando bien, por ejemplo en publicaciones como la revista GESTORES, cuya cuarta edición está a punto de aparecer junto al mensual CONSEJEROS de octubre (lo siento, no he podido evitar esta cuña de auto publicidad).

 

Otro problema es la gran asignatura pendiente en España: ¿cuándo vamos a incluir de una vez la educación financiera en nuestros planes de estudio, incluso antes del bachillerato? Soy un firme defensor de asignaturas como la Filosofía, imprescindible para hacernos ciudadanos críticos y de mentes abiertas. Pero también de la educación para el ahorro y la inversión, para hacernos, desde chavales, ahorradores e inversores críticos, a quienes no nos preocupe ni asuste el tamaño de cualquier entidad financiera nacional o internacional.