Si los mercados asimilan las nuevas expectativas sobre los tipos y los resultados empresariales acompañan, las bolsas podrían seguir subiendo

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Juan J. Fdez-Figares (Link Securities) | Los principales índices bursátiles europeos y estadounidenses cerraron ayer al alza, apoyados en el buen comportamiento de los bonos, activos cuyos rendimientos bajaron sensiblemente durante la jornada, especialmente en Europa, tras haber subido con mucha fuerza la semana pasada. Decir, además, que los dos principales índices de Wall Street, el S&P 500 y el Dow Jones, volvieron a alcanzar ayer nuevos máximos históricos, con el segundo de estos índices cerrando por encima de los 38.000 puntos por primera vez en su historia.

En una sesión de escasas referencias macroeconómicas y empresariales, y cuya actividad fue en general reducida, los inversores en las principales plazas europeas aprovecharon los recortes experimentados por muchos valores la semana pasada para tomar algunas posiciones, especialmente en sectores como el tecnológico, el bancario y el de los seguros. En sentido contrario, sectores como el de las materias primas minerales, que está sufriendo recientemente la fortaleza del dólar -los precios de estas materias primas mantienen tradicionalmente una fuerte correlación inversa con esta divisa-, el de las utilidades o el de la energía, a pesar del repunte que experimentó ayer el precio del crudo por miedo a potenciales cortes de suministro, se quedaron algo rezagados, siendo los únicos que cerraron la jornada a la baja.

En Wall Street el repunte de los precios de los bonos y el consiguiente repliegue de sus rendimientos fue bien acogido ayer por los valores de crecimiento, especialmente los del sector tecnológico, y por los valores de pequeña y mediana capitalización, valores que han comenzado el ejercicio muy lastrados por el fuerte repunte que han experimentado en lo que va de año los tipos de interés a largo plazo. Todo parece indicar que en este mercado los inversores comienzan a asimilar que la Reserva Federal (Fed) se tomará su tiempo antes de comenzar a bajar sus tasas de interés de referencia y que, probablemente, habrá que esperar hasta finales del 1S2024 o comienzos del verano para ver el primer movimiento en ese sentido. De hecho, ayer los futuros ya daban una probabilidad de sólo el 40% a que el banco central estadounidense rebajará sus tasas en la reunión que celebrará su Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en marzo, probabilidad que a comienzos de enero superaba el 80%. Si los mercados son capaces de asimilar esta recalibración de expectativas sobre la evolución de los tipos de interés y los resultados empresariales acompañan, las bolsas podrían seguir subiendo, al menos por el momento.

Hoy esperamos que las bolsas europeas abran ligeramente al alza, aunque sin mucha convicción, en línea con lo acontecido en las principales plazas asiáticas esta madrugada, cuyos índices han cerrado con ganancias, con la excepción del Nikkei japonés, que ha terminado ligeramente a la baja después de que el Banco de Japón (BoJ) cumpliera con lo esperado y mantuviera sus tasas de interés sin cambios, a la espera de comprobar que la tendencia al alza de precios y salarios se consolida.

Por lo demás, comentar que la agenda macroeconómica del día de hoy es muy liviana, destacando únicamente la publicación por parte de la Comisión Europea (CE) de la lectura preliminar de enero del índice de confianza de los consumidores de la Eurozona, índice que se espera haya seguido recuperando terreno en el citado mes. La que sí se presenta “animada” es la agenda empresarial, sobre todo en Wall Street, mercado en el que hoy darán a conocer sus resultados trimestrales compañías de gran relevancia en sus sectores de actividad como son General Electric (GE-US); Halliburton (HAL-US); Johnson & Johnson (JNJ-US); Lockheed Martin (LMT-US); Netflix (NFLX-US); Procter & Gamble (PG-US); Texas Instruments (TXN-US); o Verizon Communications (VZ-US). De momento, una parte muy significativa (cerca del 80%) de las empresas integrantes del S&P 500 que han publicado sus cifras trimestrales han sido capaces de superar las estimaciones de los analistas, algo que no está siendo especialmente bien recibido por unos inversores que consideran que estos profesionales han situado el listón muy bajo, lo que resta mérito a las compañías. No obstante, los inversores sí están reaccionando, para bien y para mal, a las nuevas expectativas de resultados que están dando a conocer las compañías en sus presentaciones, ya que en gran medida son estas expectativas las que, antes o después, terminarán siendo descontadas por las cotizaciones de las empresas.