Renta 4 | Apertura relativamente estable (futuros Eurostoxx +0,6%, futuros S&P +0,7%) a la espera de novedades en torno al conflicto en Irán, especialmente más claridad respecto a la situación a futuro del Estrecho de Ormuz. El ataque durante el fin de semana de EEUU a la isla de Kharg (foco del ataque en objetivos militares pero amenazando con afectar a futuro a la infraestructura petrolera, clave teniendo en cuenta que desde allí se exporta en torno al 90% del crudo iraní, un 2% de la oferta mundial de crudo) ha provocado un repunte inicial del crudo (Brent ha llegado a superar 106 usd/b), si bien se ha moderado ligeramente a +1,5% hasta 105 usd/b ante: 1) la presión de Trump para que otros países colaboren en la reapertura del Estrecho de Ormuz (espera colaboración de China, Francia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido), 2) la afirmación de EEUU de que estaría negociando con Irán (desmentido por Irán), 3) las declaraciones de Irán de que el Estrecho está cerrado sólo para barcos enemigos (EE. UU. e Israel), con un buque indio atravesándolo, y 4) la afirmación de la AIE de que la liberación de reservas será inmediata para Asia, la región más afectada por la disrupción de oferta. En otro orden de cosas, Yemen habría amenazado con cerrar el estrecho de Bab el Mandeb si decide apoyar a Irán.
Ante lo que parece una improbable participación de otros países en la defensa del Estrecho, y en el caso concreto de China, Trump ha afirmado que podría posponer su reunión con Xi Jinping prevista para 31 marzo – 2 abril, a la vez que ha afirmado que sería muy negativo para la OTAN.
En China, actividad en febrero mejor de lo esperado: ventas al por menor +2,8% (+2,5%e vs +3,7% anterior), producción industrial +6,3% (+5,3%e vs +5,9% anterior) e inversión en propiedades anual -11,1% (-19,3%e vs -17,2% anterior), aunque son datos previos al conflicto de Irán (y por tanto de validez limitada).
Fitch mantuvo el rating de España sin cambios el pasado viernes, en A. Una decisión apoyada por el crecimiento de la economía española por encima del de la Eurozona, moderado déficit fiscal y la caída de la deuda por debajo del umbral del 100% del PIB. En contraposición la agencia muestra su preocupación por el mercado de la vivienda y la parálisis política ante la minoría parlamentaria.
De cara al conjunto de la semana, además de en el desarrollo del conflicto en Oriente Medio (especialmente en Ormuz), la atención se centrará en las reuniones de los Bancos Centrales (Fed el miércoles y BCE, Banco de Inglaterra y Banco de Japón el jueves). Esperamos que todas ellas se salden sin cambios en los tipos de interés, especialmente en el actual contexto de incertidumbre, con potencial impacto al alza en los precios como primera derivada del shock energético, pero con una segunda derivada en clave de menor crecimiento económico en caso de que el conflicto perdure en el tiempo.
En el caso de la Fed, los tipos se mantendrán estables en 3,5%-3,75%, aunque consideramos que los recortes siguen en la agenda. Eso sí, con retrasos y quizá con limitación en cuantía. En este sentido, el mercado ha pospuesto la primera bajada del año 2026 de julio a diciembre y actualmente ha eliminado la probabilidad de un 2º recorte en el año, que se retrasa a 2027. Toda la atención de la reunión estará en la actualización del cuadro macro y del “dot plot” (en dic-25: 1 recorte de tipos en 2026 y 1 en 2027).
Por su parte, el BCE mantendrá tipos en el 2% y, aunque el mercado ha eliminado la reducida probabilidad de rebaja de tipos europeos en 2026 que existía antes de la guerra para pasar a descontar 2 subidas en el año (48 pb), desde Renta 4 Banco no vemos sentido a subir tipos para combatir un shock de oferta, en lo que podría suponer repetir los errores del pasado (subidas de tipos de Trichet en 2008 y 2011 en respuesta a los mayores precios del crudo, que luego hubo que recortar ante la Gran Crisis Financiera y la crisis de deuda europea). La atención de la reunión de la próxima semana estará en la revisión del cuadro macro, especialmente teniendo en cuenta que el de diciembre 2025 asumía Brent 62,5 usd/b en 2026-27 (vs actual 105 usd y media anual 72 usd) y gas TTF 29,6 eur/MwH en 2026 y 27,5 en 2027 (vs 50 actual y media anual 36).
De cara a las próximas semanas, y en la medida en que el conflicto EEUU–Irán continúe adelante, consideramos que los mercados seguirán mostrando una elevada volatilidad, con presión a la baja de las cotizaciones hasta que veamos alguna señal de acercamiento de posturas por parte de EEUU–Irán que pueda dar lugar a la finalización de la guerra. Mantenemos una visión prudente y selectiva, habiendo adoptado un perfil más defensivo en el contexto actual, y esperando a ver cómo evoluciona el conflicto, cuya duración e intensidad serán claves para determinar su impacto en nuestro escenario de inversión.
Las claves a vigilar por los inversores en este escenario son la expansión y duración del conflicto y su impacto en la energía, siendo el principal foco de riesgo a corto plazo el aumento de la inflación por mayores precios energéticos, potenciales problemas en las cadenas de suministro o fertilizantes (impacto en precios de alimentos). Una segunda derivada sería un menor crecimiento en caso de que el conflicto se intensifique y extienda en el tiempo, asumiendo que no haya estímulos para contrarrestarlo.
En nuestro escenario base, que asume un conflicto limitado en tiempo e intensidad, donde el daño a la infraestructura energética y el cuello de botella a los flujos energéticos sea limitado y con ello el impacto en inflación (y crecimiento) sea puntual, el fondo macro y empresarial no sufriría grandes alteraciones, es decir, mantendríamos la idea de un ciclo y unos beneficios apoyados por políticas monetarias y fiscales expansivas, por lo que las caídas serían para comprar.
El escenario alternativo, el de estanflación, sería evidentemente negativo. Sin embargo, consideramos que existen varios elementos que pueden disuadir a EE. UU. de mantener un conflicto prolongado con Irán, entre los que destacaríamos el mayor coste energético, el impacto en inflación y coste de la deuda, así como en la bolsa y en la popularidad de Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato.



