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Sábado, 23 de septiembre de 2017
Publicado en INTERNACIONAL Jueves, 20 de abril de 2017 00:00

Más del 40% de los gestores de fondos cree que la reforma fiscal de Trump no llegará hasta 2018

Intermoney | La sesión del miércoles casi se despedía con el Libro Beige de la Fed, el cual sí deparaba una novedad de cierto calado como era su lenguaje más detallado.

El documento apuntaba que la actividad aumentaba en “cada uno de los doce distritos” de la Reserva Federal a un ritmo “igualmente dividido entre modesto y moderado”. En otras palabras, entre mediados de febrero y finales de marzo, Estados Unidos sólo crecía a una tasa algo más que modesta y se situaba lejos de un escenario dinámico, sobresaliendo el diferente momento entre los distintos ámbitos de actividad.

 

Por ejemplo, el sector manufacturero se expandía a un ritmo entre modesto y moderado, el gasto de los estadounidenses en vehículos ligeros era fuerte pero débil en el resto de áreas, al tiempo que la construcción residencial “aceleraba algo” y la no residencial permanecía fuerte. En lo referente al mercado laboral, la lectura del Libro Beige era acorde con la solidez del mismo, a pesar de apuntar un crecimiento entre modesto y moderado del empleo. De hecho, cabía destacar que se apuntaban mayores dificultades para cubrir puestos de baja cualificación en muchos distritos, si bien la demanda era mayor para los trabajadores cualificados.

 

Con independencia de algunos guiños positivos de la Fed, lo cierto es que el tono del Libro Beige era acorde con el crecimiento discreto que experimentará Estados Unidos en el primer trimestre de 2017 aunque hoy conoceremos un nuevo avance del índice líder en marzo, si bien la intensidad del mismo será menor que en el mes precedente. En el índice pesará el débil dato de nóminas, el ajuste de la inflación de servicios o la situación casi de estancamiento de las órdenes de bienes de capital; aspectos que no vendrán a aportar información diferencial al sintetizar lo ya observado en algunos indicadores. Junto a la anterior referencia, el otro gran dato estadounidense volverá a tomar forma de cifras positivas de las peticiones semanales de desempleo.

 

Dejando a un lado los datos de la jornada, lo cierto es que el arranque de año peor de lo esperado de la economía de Estados Unidos está sirviendo para atemperar los ánimos a este respecto, mientras el escepticismo hacia el futuro de la política estadounidense gana posiciones. El martes, el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin advertía sobre el potencial retraso de la reforma fiscal y, ayer en una entrevista recogida en FT, rechazaba la posibilidad de que se buscase debilitar al dólar, el cual debería mostrarse estable a corto plazo.

 

De momento, el horizonte para las políticas de estímulo de Trump se enturbia y las acciones llevadas a cabo se tornan más mediáticas e, incluso, de “doble filo” como la orden firmada el miércoles para revisar la concesión de visados a especialistas extranjeros contratados por las empresas estadounidenses o dar preferencia a los productos nacionales en las adquisiciones del gobierno federal. Unas medidas de poca utilidad en un escenario donde el FMI recordaba la vulnerabilidad de una parte no despreciable de las empresas estadounidenses a un repunte repentino de los tipos de interés y debemos recordar que esta posibilidad, aunque menor, es más probable que en el pasado ante el compromiso de la Fed para continuar con su estrategia de salida. No obstante, también es cierto que la probabilidad es todavía baja, dado que desde la institución se comandará el proceso con cautela y, por tanto, de forma progresiva.

 

El FMI recordaba la incapacidad por parte de las empresas estadounidenses más apalancadas para transformar un potencial recorte de impuestos en inversiones que ayuden a obtener un crecimiento sostenible y ponía en duda el destino productivo de la repatriación de los beneficios empresariales retenidos en el exterior, preocupando que puedan ir destinados a compras de activos financieros, fusiones o el aumento de los dividendos.

 

En otras palabras, en el FMI inquieta que las planeadas políticas fiscales o desreguladoras alimenten los excesos en Estados Unidos. De hecho, es muy significativo que desde el Fondo se recordase que los cambios tributarios más importantes en el pasado reciente del país (reforma de 1986 y la exención fiscal a la repatriación de beneficios empresariales en 2004) fueron seguidos por una mayor toma de riesgos financieros y las recesiones de 1990 y 2008.

 

No obstante, la reforma fiscal se aleja en el tiempo y más del 40% de los gestores de fondos en Estados Unidos estima que no será aprobada antes de 2018. La complacencia hacia el futuro pierde fuerza y, con ella, los treasuries encontrarán mayores dificultades para mejorar su rendimiento, a pesar de su repunte del miércoles. Mientras tanto, en las bolsas americanas las miradas estarán puestas en los resultados de Bank of NY Mellon, Phillip Morris, Visa y Verizon, sobresaliendo en Europa las cifras de Michelin y Unilever.

 

De vuelta a los datos, en la UEM conoceremos la mejora de la confianza de los consumidores de acuerdo con sus cifras preliminares de abril que se alinearán con el escenario de riesgos equilibrados descrito por el consejero del BCE, Benoit Coeure, frente a su sesgo bajista anterior. Un tono más favorable que no evitaba el respaldo de Coeure a la actual estrategia de nuestro banco central. En suma, una combinación de factores que puede ayudar al Bund a consolidar su retorno a niveles de 0,2%.

 

Por último, el petróleo se moverá entre noticias contrapuestas que marcan claros límites a sus movimientos al alza y a la baja. Desde la segunda perspectiva, las declaraciones en el entorno de la OPEP como las de su Secretario General reiterando el compromiso del cártel para reducir los inventarios de crudo hacia su promedio de cinco años y recordado el mayor cumplimiento de los compromisos de ajuste de producción en marzo. Desde la perspectiva contraria, el avance de la producción no convencional y el refuerzo de los inventarios de gasolina en Estados Unidos recuerdan los límites a las subidas de precios.  

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