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Martes, 21 de noviembre de 2017
Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 23 de octubre de 2017 08:30

Las oportunidades del despertar de la volatilidad

Juan Antonio Sanz (ATL Capital) | El recién nombrado premio Nobel de economía, Richard Thaler, galardonado por sus estudios sobre finanzas conductuales, hablaba hace unos días sobre la gran paradoja acerca de la percepción del riesgo que estamos registrando en los mercados financieros en los últimos tiempos.

 

Thaler venía a decir algo así como, que en un momento en el que se están dando los riesgos geopolíticos mayores de las últimas décadas –Brexit, Corea del Norte, la burbuja de crédito en China, el problema Kurdo, o el catalán– los mercados de renta variable parecen dormitar plácidamente ajenos a todo ello.

 

Este viernes un compañero me argumentaba, con todo el criterio y lógica, que más extraño que esa falta de reacción de la Bolsa, ha sido el ver los tipos de interés en negativo. El mejor ejemplo que ilustra este análisis puede ser el del banco de Alemania prestando dinero y encima teniéndole que pagar por ello. Completamente irracional.

 

Estas políticas monetarias irracionales aplicadas los últimos años han sido las que han desencadenado las incoherencias que estamos apreciando en los mercados financieros. El aumento de los balances de los bancos centrales y por tanto la inyección de capital en el sistema, nos ha llevado a este tipo de situaciones extraordinarias, donde los mercados de renta variable globales registran valores de volatilidad ultra-baja.

 

 

Sin embargo, esta política acomodada de la Fed, BoJ y BCE está empezando a cambiar de sesgo. Una política que a la vez, ha propiciado que reine, cada día más, el mundo de los ETFS y la inversión pasiva en la gestión de activos. La propia Reserva Federal ya ha dado el primer paso, y se espera que el Banco Central Europeo pronto se sume al famoso ‘tapering’.

 

¿Es posible el aterrizaje de este mastodonte de forma suave y lineal? Es difícil, pero posible. Probablemente, estos cambios generen cierta incertidumbre y esta incertidumbre, por tanto, tendrá que cotizarse en el mercado.

 

En mínimos de volatilidad como ocurre actualmente y ante este cambio de sesgo de los bancos centrales, lo mínimo que esperamos tal y como apuntan las matemáticas, es que las turbulencias aumenten. Así lo hemos visto en ocasiones anteriores en las que, al igual que ahora, los mercados han registrado niveles de compresión en las caídas tan pequeños como los actuales. Entonces, el mercado reaccionó con caídas durante los años siguientes, hasta bajar ese 20% que esperamos y que tanto se hace de rogar.

 

 

En cualquier proceso, ya no solo de evolución de mercado, sino a nivel general, cuanto más tiempo tarda en producirse una fase de micro correcciones, más aumenta exponencialmente el peligro de gran desequilibrio.  

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