El mercado descuenta un aumento del PEPP de unos 300-400.000 millones de euros

Annalisa Piazza (MSF Investment Management) | El BCE tiene, además de las expectativas de inflación a largo plazo, dos objetivos claros en mente: mantener las condiciones de financiación favorables actuales y evitar el endurecimiento de las condiciones crediticias. Teniendo esto en cuenta, se espera que anuncie un reajuste de las medidas políticas en curso.

Esperamos un aumento del Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP, por sus siglas en inglés) de unos 300-400 mil millones de euros. En el ámbito de las condiciones crediticias, es probable que se amplíen aún más las generosas TLTRO y se podrían realizar algunos ajustes para incentivar en mayor medida los préstamos del sector bancario. Respecto a la comunicación, se confirmará la postura moderada actual. En todo caso, esperamos que la presidenta del BCE, Lagarde, haga hincapié en la necesidad de mantener la actual «flexibilidad» en el uso de herramientas políticas como la forma más eficaz de lograr sus objetivos.

Esto probablemente sería suficiente para evitar la presión de financiación. El equipo del BCE parece estar de acuerdo con la opinión de que la flexibilización cuantitativa o QE es una de las mejores herramientas con las que cuenta actualmente el BCE con el fin de apoyar una transición paulatina de la pandemia hacia una fase de recuperación. Los bancos se enfrentarán inevitablemente a un número creciente de préstamos dudosos en los próximos meses y el BCE debe asegurarse de que el canal crediticio siga funcionando. La eurozona no puede afrontar otra crisis crediticia.

Si el BCE realiza su reajuste sin ninguna sorpresa significativa a la baja (es decir, el PEPP adicional inferior a 200 mil millones de euros), esperamos que los rendimientos de la Unión Económica y Monetaria Europea ((EMU según sus siglas en inglés) tengan un margen limitado de movimiento con respecto a los niveles actuales. Creemos que dicho margen ya está incorporado en el precio.

Las condiciones de financiación acomodaticias son la condición previa para asegurar una fase de recuperación con menos incidentes. Si la inflación sube más rápido de lo esperado, el BCE podría comenzar a permitir que el extremo de la curva se acentúe respecto al precio actual en los futuros.

2021 será un año de gran oferta bruta y, sin la ‘intervención’ del BCE, los rendimientos deberían ser un poco más altos, aunque seguirán siendo negativos hasta al menos dentro de 10 años (lo que la propia Lagarde ha calificado como una condición «favorable»).