El BCE, decidido a no repetir el error de 2022 con la inflación, incorpora supuestos más agresivos

BCE_julio_2025

Morgan Stanley | El BCE parece estar haciendo justo lo contrario que en 2021-22 incorporando supuestos mucho más agresivos sobre efectos de segunda ronda de la inflación, especialmente en salarios y precios de alimentos.

En cambio, ven el crecimiento como relativamente resiliente. Uno de los cambios clave en su forma de pensar es la inclusión de “no linealidades”. Cuando los shocks de costes son grandes como ahora con la energía las empresas ajustan precios más rápido y con mayor frecuencia lo que acelera la inflación más de lo que predicen los modelos tradicionales.

De cara a los próximos meses, el mercado deberá vigilar dos cosas: por un lado, los datos de salarios negociados aunque probablemente se muevan lentamente; y por otro, el comportamiento de precios de las empresas donde encuestas como los PMI o las de la Comisión Europea pueden dar señales adelantadas de presión inflacionaria. El problema es que los datos de crecimiento llegan con retraso y existe el riesgo de que la economía se deteriore más rápido de lo que el BCE percibe especialmente si el shock energético es más global y persistente que en 2022.