S&P eleva el rating a largo plazo de los cuatro mayores bancos griegos por el descenso de los activos dudosos nacionales en 2023

Economía de Grecia

Santander Research | S&P llevo a cabo ayer actuaciones positivas sobre las calificaciones de ocho bancos griegos, respaldadas por la práctica finalización del saneamiento de los balances del sistema bancario, la mejora de los perfiles de financiación y los progresos logrados por los distintos bancos en cuanto a la generación de beneficios. La agencia de calificación elevó las calificaciones senior unsecured a largo plazo de los cuatro mayores bancos del país -National Bank of Greece (NBG), Eurobank (EFG), Alpha Bank (Alpha) y Piraeus Bank (Piraeus)-, así como de las sociedades holding de los tres últimos, manteniendo el outlook positivo para todos ellos (véanse en el Cuadro 2 las calificaciones actuales y todas las actuaciones sobre ellas). Asimismo, S&P elevó la calificación de Aegean Baltic Bank SA (Aegean) y revisó su outlook de positivo a estable.

La lógica de S&P para tomar estas decisiones descansa en la «mejora de la solidez del sistema bancario griego», que se manifiesta en un descenso de los activos dudosos nacionales en 2023 gracias al «aumento de las ventas y las titulizaciones» y a la ausencia de «entradas significativas de nuevos préstamos incobrables». Como señala la agencia de calificación, «los cuatro mayores bancos griegos presentaban tasas de exposiciones dudosas del 3%-4%» a finales del 24 de marzo, y S&P estima que seguirán mejorando de aquí a finales de 2026. Estos avances se verán respaldados por un «impulso económico sostenido en Grecia»; se prevé que la economía griega «crezca a una tasa media del 2,4% en 2024-2027», en un contexto de crecimiento modesto en la zona euro. Los proyectos del programa Next Generation EU y la mejora de la solidez financiera de las empresas prestarán apoyo a este crecimiento. Sin embargo, S&P destaca en su informe que «la economía de Grecia sigue siendo aproximadamente un 22% más pequeña que en su punto álgido anterior a la crisis de deuda de 2008». Otro factor que apuntala las expectativas de S&P de menores tasas de préstamos problemáticos es que «la prórroga hasta 2024 del programa Hercules Asset Protection Scheme (H-APS), en virtud del cual Grecia garantiza los tramos senior de la titulización de exposiciones dudosas, respaldará aún más este año la transferencia en curso de activos no rentables de los balances de los bancos a los compradores de deuda en dificultades».

La agencia de calificación considera que la decisión del BCE de autorizar a los bancos griegos de importancia sistémica a reanudar el reparto de dividendos es una señal de mejora de la rentabilidad subyacente y de una solvencia fortalecida. En opinión de S&P, «aunque buena parte de la mejora de los beneficios de los dos últimos años se ha debido a la subida de los tipos de interés», la rentabilidad subyacente también se ha visto reforzada por «estructuras operativas racionalizadas, pérdidas crediticias estructuralmente más bajas y bases de depósitos baratas». Todas estas medidas de optimización y las ventas de activos no esenciales han ayudado a los bancos griegos a situar sus ratios de eficiencia por debajo del 40%. La agencia de calificación prevé un repunte del crecimiento de los préstamos en los próximos tres años, lo que prestará apoyo a «la generación de beneficios de los bancos en un momento en que la bajada de los tipos de interés podría mermar sus ganancias». Así pues, prevé también «sólidos ratios de rentabilidad y estima un retorno sobre fondos propios tangibles superior al 10% en 2024-2026 para el sistema».

En su análisis, S&P también ha incorporado la mejora en curso de los perfiles de financiación y liquidez de los bancos griegos y tiene en cuenta el reembolso de la mayor parte de los fondos obtenidos en el marco del programa TLTRO. El aumento de la liquidez se ha visto impulsado por el fuerte crecimiento de los depósitos y una notable reducción de las carteras brutas de préstamos desde 2019. S&P destaca que «la subida de la calificación soberana a la categoría de grado de inversión ha contribuido positivamente a apuntalar la confianza de los inversores». Además, la agencia de calificación tiene en cuenta que «en los últimos tres años, los bancos se han convertido en emisores frecuentes, especialmente de instrumentos senior preferred, con el fin de cumplir sus requisitos mínimos de fondos propios y pasivos elegibles, lo cual creemos que se conseguirá». Es importante destacar que S&P tiene presente que «a pesar del aumento de los tipos, los costes de emisión se han mantenido en niveles asumibles para los bancos de importancia sistémica».

Los factores mencionados han llevado a S&P a revisar su Análisis del Riesgo del Sector Bancario (BICRA) para Grecia y posteriormente a elevar su «ancla para los bancos griegos de bb a bb+». Al mismo tiempo, las puntuaciones de riesgo sectorial y económico para el BICRA de Grecia se han revisado de 7 a 6. La mejora de los riesgos que S&P aprecia en la economía y en el conjunto del sector, junto con las particularidades del perfil de cada banco, han dado lugar a las mencionadas actuaciones sobre las calificaciones.