Alberto Alonso Ureba: «Los grandes fondos, cortoplacistas y con acceso al Consejo, son hoy el poder»

Alberto Alonso Ureba

Fernando Rodríguez | Alberto Alonso Ureba fue miembro de los Consejos  de Endesa y Zeltia, en las que desempeñó el cargo de Consejero Independiente desde 1998 hasta 2007 y 2006, respectivamente. También fue consejero de Siemens Gamesa, Consejo del que dimitió hace justo un año (2017/20). Actualmente es socio responsable del área de Societario del Departamento Mercantil de la oficina de Madrid de Ramón y Cajal, bufete del que fue socio fundador. 

“Sabemos quienes son los miembros de los consejos de las sociedades cotizadas, sus retribuciones, sus estrategias, pero…  ¿qué sabemos de este gran poder económico de la inversión institucional colectiva? Con la singularidad además de que estos nuevos actores juegan con dinero ajeno, son fiduciarios puesto que representan los intereses de los pequeños ahorradores que están detrás… ¿Ante quién responden estos grandes inversores? El anonimato, la desubicación… no lo entiende la sociedad civil actual”.

Cuando estuvo usted como consejero independiente de Siemens-Gamesa -antes de dimitir hace ahora un año- impulsó una comisión para estudiar una segregación y salida a bolsa de parte de la compañía en la que no hubiera consejeros implicados. ¿Cómo acabó aquello?

No se llegó a formar, pero los consejeros dominicales de Siemens tomaron conciencia de que era lo correcto para la compañía y se funcionó de hecho sobre la base de los consejeros independientes en las ciertamente delicadas medidas que se adoptaron en aquellos momentos.  A este respecto, me gustaría destacar que en materia de gobernanza, la distinción entre clases de consejeros –dominicales, independientes, ejecutivos-, introducida primero por las recomendaciones de buen gobierno y luego asumida legalmente, ha jugado un papel importante en la renovación de los consejos en España en los últimos años; sin ello  posiblemente no hubiera existido el impulso del papel de los independientes. Y no es porque éstos vayan a jugar un papel más importante que el de los dominicales. Para mí, el efecto positivo de la clasificación es que ha permitido el acceso a los consejos de profesionales  que han aportado y enriquecido mucho el funcionamiento de los consejos tanto desde su posición de dominicales como de independientes. No obstante, creo que sin perjuicio de ello, el foco está centrándose cada vez más, no tanto en la calificación sino en  la idoneidad de los consejeros, no sólo la del consejero individualmente, sino sobre todo la del consejo como órgano colegiado, es decir, la idoneidad colectiva del mismo. De nada vale…

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