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Publicado en GESTORES Viernes, 13 de diciembre de 2019 08:00

Otros estilos de gestión: ¿heterodoxia o pura lógica?

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | Gestión activa o pasiva; de crecimiento o de valor; conservadora o agresiva; robotizada o personal… Son sólo algunos de los clásicos estilos de gestión, que engloban a multitud de variantes, incluso a las que rozan o rebasan estas fronteras tradicionales… ¿con gestores más heterodoxos que la media? ¿O que simplemente se acercan a la gestión con un planteamiento en apariencia tan lógico que sorprende a la mayoría?

 

 

“La manera más prudente de enfrentarse a sistemas complejos, como los mercados, no es intentando predecir su comportamiento con sofisticadas técnicas de econometría, ‘big data’, ‘deep learning’ y otras metodologías de inteligencia artificial hoy tan de moda, sino descubriendo sus características emergentes observables a largo plazo”, afirma Marcos Pérez Mesas, colaborador de la revista GESTORES.

 

En opinión de este ex-gestor de fondos reciclado en asesor y divulgador financiero, es posible “aprovechar dichas propiedades inevitables en los mercados sin intentar predecir inútilmente particularidades inmediatas como, por ejemplo, qué hará la Bolsa el mes o año que viene”.

 

Dicho esto, Marcos Pérez reconoce que la estrategia de gestión que propugna “no es para nada nueva ni original. Al contrario, si puedo presumir de algo es que creo que es la más antigua. Ya la utilizaba Jakob Függer, la persona más rica del mundo en 1500, y después Harry Browne en los años 80, y más recientemente el popular Ray Dalio a través de su ‘hedge fund’ Bridgewater All Weather, el más grande del mundo”.

 

Este analista –que además es astrofísico y una persona que puede hablar con solvencia de muchas más cosas que de finanzas–, señala que todos los citados “son herederos de dos ideas milenarias que se pueden rastrear hasta en la Biblia y el Talmud. A saber, que es imposible predecir el futuro de órdenes emergentes de sistemas complejos como la economía y los mercados, y que los ciclos económicos son inevitables, aunque es imposible predecir cuándo y cómo van a sucederse”.

 

¿Fatalismo ante el destino inevitable o puro realismo? ¿Cómo invertir si no hay modo de predecir lo que va a ocurrir? “La forma más prudente de invertir –subraya Marcos Pérez– es repartir la inversión de manera equitativa (pues no se puede justificar poner más dinero en un tipo de activo que en otro, al ser imposible predecir qué harán los mercados el año que viene) y en tantos activos como sean necesarios (pero no más) para cubrir todos los estados por los que atraviesa una economía en el largo plazo, es decir, crecimiento, recesión, inflación y deflación”.

 

¿Estamos ante un estilo basado en algo tan tradicional como ‘asset alocattion’, la adecuada distribución de activos con visión de largo plazo? Con importantes matices, porque este especialista añade que “de esa manera es posible capitalizar la actividad económica mundial de manera automática a través de índices y sin necesidad de hacer predicciones de futuro”. ¿Por qué a través de índices? “No sabemos qué empresas serán las Apple, Google o Microsoft del futuro, como no sabíamos en pasadas décadas que lo iban a ser IBM, Exxon o General Electric, pero sí sabemos que los índices las incluirán por definición. Invertir en índices es pues la manera más eficiente y segura de participar del crecimiento económico mundial a largo plazo”.

 

¿Quieren profundizar en este tema? Sigan las opiniones de este colaborador de la revista GESTORES en su cuenta de twitter @inversobrio. Seguro que les sorprenderá.  

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