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Miércoles, 20 de noviembre de 2019

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Publicado en GESTORES Viernes, 09 de agosto de 2019 08:00

Fondos disruptivos, otra manera de etiquetar el riesgo

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | “Rotura o interrupción brusca”. Así define el diccionario de la Real Academia Española el término disrupción. De donde deriva disruptivo. Si se aplica a los fondos de inversión, nos encontramos con una de las últimas etiquetas de moda en el mercado.

 

Las entidades se animan a lanzar lo que llaman fondos disruptivos. Una de las últimas en apuntarse ha sido Bankinter, con su MVB Fund, que invertirá a su vez en fondos de capital riesgo activos en la búsqueda de oportunidades en Silicon Valley. El fondo sólo está disponible para inversores capaces de apostar en él un mínimo de 100.000 euros (menos mal: así se evita que asuman productos de cierto riesgo clientes que no tengan capacidad financiera para soportar las fluctuaciones características de las compañías tecnológicas).

 

Si hay algo disruptivo por naturaleza es la tecnología. Cualquier nuevo desarrollo tecnológico busca mejorar los logros del anterior. En principio. De ahí que la definición de disrupción se quede un poco corta, porque para que una nueva tecnología sea rentable para el inversor no es suficiente con que rompa o interrumpa todo lo anterior.

 

Al final, un fondo disruptivo lo que tiene que hacer es un profundo análisis fundamental, y prospectivo, de las compañías en las que invierte. ¿Serán realmente disruptivas o sólo nuevas burbujas, como tantas que hemos visto hincharse y estallar durante los últimos años?

 

Hablando de disrupciones, pocas más violentas que la que las nuevas tecnologías están provocando en la banca tradicional. ¿Apostarán los fondos disruptivos por avanzadas fintech que amenacen con copar importantes cuotas de mercados hasta ahora dominados por la banca o por las propias gestoras? Sería un modo de dispararse en el píe. ¿O renovarán los fondos más disruptivos sus apuestas por tecnológicas como Facebook, cuyo último invento, absolutamente rompedor, es esa criptomoneda que amenaza con minar el mercado de divisas y el propio negocio bancario? Por cierto, si los reguladores no siguen frenando esta amenaza… ¿cuánto tardarán otras tecnológicas en apuntarse a la tendencia disruptiva de inventarse sus propias monedas, al margen de la regulación de gobiernos y bancos centrales? ¿A qué espera Amazon, por ejemplo, para provocar una seria disrupción de los mercados monetarios con la creación de otra criptodivisa que sirva para comprar a través de la propia Amazon? ¿Hará lo mismo Google para “criptomonetizar” los flujos económicos de sus ingresos publicitarios? ¿Invertiría usted en un fondo que apostara por ideas tan disruptivas como crear nuevas criptomonedas? O, mejor aún: ¿aceptaría usted convertir sus euros en las nuevas libras de Facebook antes de invertir en un fondo que le diera también los rendimientos en la nueva criptodivisa? Ahora mismo no se me ocurre nada más disruptivo… e inquietante. Por cierto, ¿no es también inquietante que Facebook llame libra a su criptomoneda? ¿No había un nombre menos manoseado y más disruptivo?

 

Romper o interrumpir bruscamente. Eso es la disrupción. Así que atentos a la etiqueta de los fondos disruptivos. Es sólo otra manera de llamar a lo que siempre ha sido detectar negocios rompedores con futuro. Pero no olviden que muchos de ellos ni siquiera pasan de un breve presente. Así que el inversor debe recurrir a lo habitual: Análisis, resultados consistentes, carteras diversificadas, comisiones razonables (y no disruptivas al alza)… En fin, lo que siempre hay que mirar en los fondos antes de apostar por ellos. No vaya a ser que un fondo etiquetado como disruptivo acabe convirtiéndose simplemente un otro fondo tecnológico de altísimo riesgo y poco apto para carteras no suficientemente diversificadas.