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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Jueves, 22 de octubre de 2020 12:00

La ansiedad de los mercados por el impacto de las elecciones es generalmente exagerada

Matthew Benkendorf (Vontobel Quality Growth) | La historia es un buen ejemplo de lo difícil que resulta predecir las reacciones del mercado, y que las elecciones no tienen consecuencias tan tremendas en su evolución como la gente puede creer.

 

La ansiedad de los mercados por el impacto de las elecciones es generalmente exagerada. La forma en que reaccionan depende de algo más que de quién es elegido, por ejemplo, los niveles de valoración de los mercados, el entorno económico, las perspectivas económicas y, lo que es más importante, las previsiones de beneficios de las empresas. La salud subyacente de la economía y el crecimiento de los beneficios empresariales son, en última instancia, los factores que influirán en los precios de las acciones.

 

Aunque los partidos son diferentes, los candidatos no siempre tienen objetivos drásticamente distintos. Por ejemplo, independientemente de quién gane las elecciones presidenciales de EE.UU. en menos de dos semanas, creemos que se hay tendencias que se mantendrán como un mayor enfoque en las relaciones entre EE.UU. y China, con respecto al robo de la propiedad intelectual, las relaciones comerciales, y el entrelazamiento de cuestiones relacionadas con el ESG. Pensamos que la postura de la política exterior de EE.UU. sobre China será bastante similar gobierne la administración que gobierne pero, ciertamente, la forma de Biden de negociar con los chinos será diferente a la de Trump. Al mismo tiempo, debemos reconocer las limitaciones dentro de la política. Los presidentes o las administraciones sólo tienen un ancho de banda limitado y se limitan a abordar unos pocos puntos clave de su agenda. Lo que podríamos ver llegar a su fin, una vez más, independientemente de quién sea elegido, es la naturaleza politizada a ambos lados del pasillo para hacer frente a la pandemia de Covid-19.

 

Los mercados han criticado la incapacidad de la Reserva Federal para aumentar la inflación. Las medidas recientes han demostrado que la Reserva Federal está perdiendo potencia con sus acciones o se dirige hacia la ineficacia en absoluto. Los inversores deberían tener en cuenta el potencial de una mayor volatilidad con respecto a cuestiones que han sido benignas en el pasado. No esperamos que un cambio presidencial en la Casa Blanca tenga un efecto material en la política de la Reserva Federal. Sin embargo, una combinación de control demócrata en el Congreso y en la Casa Blanca (es decir, un escenario en el que Biden sea elegido presidente y los demócratas retengan la Cámara de Representantes, pero también los demócratas tomen el control del Senado), aumentaría la probabilidad de que se apruebe una legislación de estímulo fiscal potencialmente importante.

 

Después de muchos años en que la institución que preside Jerome Powell ha desempeñado un papel predominante en el apoyo a la economía, debido a la ausencia general de una respuesta fiscal sustancial, ese cambio podría permitir que la autoridad monetaria diera un paso atrás en su postura de estímulo excesivamente agresiva y permitiría que algunas medidas keynesianas ayudaran a la economía real de manera más eficaz, como el fomento de la creación de empleo y la inversión empresarial.

 

Desde una perspectiva de inversión, es importante sintonizar más con la situación subyacente de empresas específicas y sus perspectivas de crecimiento duradero y sostenible. Profundizar en los fundamentales de la empresa y buscar la capacidad de las mismas de generar beneficios predecibles a largo plazo puede ayudar a recompensar a los inversores independientemente del contexto macro o político. Como inversores "bottom-up", no estamos demasiado preocupados por el resultado de las próximas elecciones en EE.UU., ya que los cambios de política no tendrán necesariamente un impacto material en las empresas de nuestra cartera.

 

Es improbable que una reelección de Trump provoque muchos cambios en los diferentes sectores tal y como están ahora los fundamentales. Un triunfo de Biden traerá consigo un programa más centrado en el medio ambiente, que podría implicar una mayor presión o escrutinio en sectores sensibles a la regulación ambiental, como la energía y los productos básicos. Dado que la atención de la salud ha sido un gran foco de atención para los demócratas, una victoria de Biden podría generar más volatilidad en ese sector, pero las compañías del sector de la atención sanitaria, con fundamentales sólidos, deberían continuar haciéndolo bien. Las entidades financieras, que ya han estado bajo presión, también podrían ver cierta volatilidad, ya que es menos probable que obtengan un gran aplazamiento o una mejora, desde un punto de vista regulatorio, dada la mano típicamente más pesada de una administración demócrata.

 

Es imposible hacer predicciones. La buena noticia para nuestros inversores es que nuestras decisiones de inversión y posicionamiento de la cartera no dependen del resultado de las elecciones ni de ninguna conclusión política. Los inversores deben buscar compañías con modelos probados y repetibles y posiciones establecidas de liderazgo en el mercado. Es fundamental que los inversores recuerden que el éxito de un sector, y lo que es más importante, de las empresas de ese sector, está determinado por los beneficios subyacentes y la capacidad de esos beneficios para mantenerse y crecer.