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Sábado, 19 de agosto de 2017
Publicado en OPINION Jueves, 11 de mayo de 2017 00:00

La nueva CNMV tiene prisa por poner los mercados financieros al día y multiplica sus iniciativas

Fernando Barciela | Se veía venir que el nuevo presidente de la CNMV, Sebastián Albella, no iba a venir al regulador bursátil solo para calentar el sillón. Quizá por su trayectoria o por su estilo ejecutivo, se pensó que iba a ser bastante reformador. Y lo está siendo. Quizá incluso más de lo que se esperaba.

Pese a que el nuevo consejo de la CNMV solo lleva en el mando desde finales de noviembre del año pasado (cinco meses), ha puesto ya en marcha una batería de medidas que a algunos les parecen vertiginosas.

 

En apenas unas cuantas semanas ha lanzado medidas y recomendaciones tan dispares como el envío a consulta pública de su Guía Técnica para la evaluación de los conocimientos y competencias del personal que informa y asesora a los clientes inversores en las entidades financieras, una nueva norma para evitar que las empresas manipulen sus acciones en el marco de su autocartera, la posible restricción en la venta de CFD, Forex y opciones binarias y hasta una lista de 10 consejos a los inversores para evitar los ‘chiringuitos financieros’.

 

Esto, además de haber pedido explicaciones a ACS en relación a las remuneraciones que reciben los consejeros del grupo, incluidas las del presidente Florentino Pérez, y haber puesto en cuestión toda una serie de indicadores contables utilizados por las empresas, como el EBITDA, que considera engañosos.

 

Algunas de estas medidas podrían, de consolidarse y no quedar finalmente descafeinadas, aumentar el grado de seguridad de los inversores y cambiar el entorno financiero en España. Por ejemplo, es la primera vez que se elabora una guía en España, con indicaciones del tipo de formación que debe tener el personal bancario y financiero que asesora a clientes en productos financieros: tan completa que incluso detalla las horas de formación y le tipo de instituciones, carreras o cursos válido que deben tener estos profesionales.

 

Lo mismo se diría con respecto a su decisión de endurecer la operativa para dar liquidez a las acciones con el objetivo de evitar que las empresas utilicen esta fórmula para distorsionar los precios (manipulación de títulos). La medida, adoptada mediante una circular, regula los requisitos para que las empresas cotizadas utilicen este recurso para incrementar su negociación en Bolsa.

 

La CNMV tiene también en el foco a los CFD y otros productos complejos en los que, según el regulador, los inversores minoristas “pierden dinero sistemáticamente”. El boletín trimestral del regulador explica las distintas medidas posibles para proteger al inversor y asegura que “no descarta” limitar su comercialización a los inversores no cualificados, en línea con la hoja de ruta para este año presentada en marzo por su presidente, Sebastián Albella.

 

Esto porque, se quejan en la CNMV, de que tanto en España como en otros países europeos está produciéndose una creciente comercialización entre clientes minoristas por parte de ciertos intermediarios financieros de instrumentos cada vez más complejos y arriesgados, contratos financieros por diferencias (CFD), contratos rolling spot foreign exchange (productos Forex, sobre divisas) u opciones binarias.

 

Otras medidas son meras recomendaciones o llamadas de atención al sector. El caso de la reciente polémica sobre el Ebitda y otros términos contables que a CNMV considera engañosos ya que ni siquiera vienen en las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) ni tampoco en el Plan General de Contabilidad aplicable en España.

 

Dicho esto, habrá que esperar unos meses a ver si Albella y su equipo serán capaces de mantener el ritmo reformista y, más importante aún, si esas medidas llegan a buen puerto, es decir se convierten en normas y procedimientos eficaces para disciplinar el mercado.

 

Hay que tener también en cuenta –a la hora de analizar la pulsión reformadora del nuevo equipo– que este ha llegado en un momento en el que se están imponiendo nuevas normas internacionales, que hay que trasladar a cada uno de los países y que buscan evitar nuevos episodios como los de los últimos años, en España y en todo el mundo. Es el caso del MiFID II, aprobado en el 2014, que ha obligado a acelerar la llamada Guía Técnica, que entrará en vigor el 1 de enero de 2018, y que trata de evitar las malas prácticas en productos de ahorro e inversión.

 

Luego hay que tener en cuenta que algunas de las medidas que el nuevo equipo está poniendo en marcha son en parte herencia del anterior equipo, iniciativas que estaban en estudio que habían sido aplicadas y ahora están siendo objeto de profundización. El caso de la famosa circular de los semáforos o del llamado Mistery Shopping, iniciativas que vienen de la etapa de Elvira Rodríguez.

 

Por ejemplo, con respecto al 'semáforo' de riesgos de productos financieros, que da una lista de los ‘peligrosos’ o ‘evitables’, la CNMV ha decidido redactar una nueva circular para completar la orden anterior. Esto porque según los propios expertos financieros la anterior era ‘insuficiente’. Otra novedad, llegada de antes, ha sido la actuación de los llamados inspectores espías o misteriosos, que visitan de incógnito las entidades para ‘comprar’ productos; es el ‘Mistery Shopping’. Pese a que el modelo fue aprobado por la anterior CNMV, fue solo este año, con el nuevo equipo, cuando se puso en marcha. La CNMV ha hecho 450 visitas por parte de 179 'clientes misteriosos' a una muestra representativa de entidades que aglutinan el 50% de las sucursales bancarias.

 

Los inspectores descubrieron que, pese a las proclamas de la banca de que ya está siendo muy cuidadosa con la venta de productos financieros, “los empleados de las oficinas hicieron con frecuencia hincapié en las ventajas de los mismos, haciendo una insuficiente referencia a sus riesgos”.

 

Algunos podrían pensar que el fuerte ritmo y convicción reformista del nuevo equipo deja un poco en evidencia al anterior, el de Elvira Rodríguez, que presidió la CNMV entre el 2012 y el 2016. Es evidente que la anterior presidenta tenía un estilo distinto, más conciliador con el mundo financiero y que, con frecuencia, dejó hacer y pasar cosas que se veía no se estaban haciendo bien.

 

Nadie cree que ello se debiera, sin embargo, a ninguna actitud de connivencia con las entidades del sector sino a esa prudencia que lleva a que, en el mundo financiero, se traten de hacer las reformas con tiento, y de manera gradual. Ir como un elefante en una cacharrería en este mundo del dinero suele traer con frecuencia bastantes sinsabores y fracasos. La técnica habitual es proceder de modo gradual, analizar los resultados, y luego dar otra vuelta de tuerca al procedimiento o la norma.

 

No hay que olvidar, por último, que Albella ha llegado en el momento justo en que la CNMV estaba llamada a cambiar de modo radical, también porque existe en España una demanda social, muy especialmente entre inversores y ahorradores, para que la CNMV cumpla con su cometido y contribuya de una vez a hacer del mercado financiero español un territorio fiable.

 

Después de la ola de escándalos financieros de los últimos años –Preferentes, salida de Bankia a Bolsa, caso Gowex…– se imponía un rediseño claro del funcionamiento de la CNMV y un endurecimiento de sus procedimientos de actuación.  

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