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Lunes, 10 de diciembre de 2018
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Publicado en INTERNACIONAL Viernes, 10 de agosto de 2018 10:00

La probabilidad de impago en Turquía supera el 20% y las compras de Bolsa turca acumulan -1.074 mill. $

Intermoney | Las sanciones de EEUU contra distintos países se están entremezclando con el agravamiento de su enfrentamiento comercial con China, alimentando ciertos temores que están siendo recogidos por la cotización de las divisas.

 

El envenenamiento del antiguo agente de información ruso, Sergei Skripal, continúa dando coletazos y el último ha tomado forma de nuevas sanciones por parte de EEUU a Rusia. A efectos prácticos, después de un periodo de notificación de 15 días, las sanciones entrarán en vigor el próximo día 22 y los rusos no podrán realizar importaciones, por valor de cientos de millones de dólares, vinculadas con productos y tecnologías con potencial uso militar. El problema es que podemos estar ante un primer paso previo a “más sanciones draconianas”, según las autoridades estadounidenses.

 

Las mencionadas sanciones y amenazas han ayudado a que el rublo se sitúe en 66,3 unidades por dólar (media tarde del jueves), sus peores niveles desde el verano de 2016, y pueden seguir originando ruido en el corto plazo. Sin embargo, no deberían llevar a la divisa rusa hasta sus mínimos históricos de 82,44 de comienzos del propio 2016. La situación actual contrasta con la vivida en 2015 y 2016 cuando la economía afrontaba un escenario recesivo que se tradujo en retrocesos de -2,5% y -0,2%, respectivamente. Las materias primas y, en particular, el crudo marcan la diferencia en Rusia y los precios del petróleo ya no describen la senda a la baja que atenazó a su economía desde mediados de 2014 hasta principios de 2016.

 

El Brent dobla los valores de 35,2$/barril que promedió en el 1tr16 y esto no sólo se nota en que Rusia se beneficia de los mayores márgenes de la actividad petrolera, sino también en su cuenta corriente y las reservas internacionales. La primera ha consolidado sus mejoras ya que arrojaba un superávit del 2,96% del PIB en el 1tr18 (en base al promedio de 4 trimestres) frente a las cifras del 1,92% de finales de 2016, si bien debemos reconocer que las cifras son ostensiblemente menores a las de un pasado no muy lejano. Por su parte, las reservas internacionales de Rusia, de acuerdo con los datos semanales de su banco central recogidos por Bloomberg, se situaban a principios de agosto en 458 mm. $ frente a los mínimos de 350,5 mm. $ en abril de 2015 o los 376,3 mm. $ de finales de 2016.

 

Luego, aunque la depreciación del rublo en los últimos días sea llamativa y pueda tener continuidad en el corto plazo, no debe encender las luces de alarma. Una situación contraria a la que sigue tomando fuerza en Turquía cuya divisa continúa depreciándose con fuerza y marca nuevos mínimos frente al dólar al situarse en cotas de 5,47. La inquietud hacia el país de los inversores extranjeros es muy real y visible en datos como las compras netas de deuda soberana turca por parte de los mencionados inversores foráneos, las cuales arrojaban un saldo negativo -187 mill. $ en la semana hasta el 3 de agosto (sin tener en cuenta la operativa Repo) y acumulan cifras negativas de algo más de 1.400 mill. $ desde finales de abril.

 

Los inversores dan la espalda a la deuda soberana turca y apoyan un proceso de deterioro de su valor que se retroalimenta. De hecho, a finales de abril, sus posiciones en deuda soberana estaban valoradas en 27.603 mill. $ y, a principios de agosto, en 17.105 mill. $ sin tener en cuenta las posiciones vinculadas a la operativa Repo. Malas noticias que, en la sesión del viernes, no se verán compensadas por la mejora del déficit por cuenta corriente turco de junio, en caso de cumplirse las previsiones del consenso de Bloomberg, dado que traduciendo las cifras anuales del PIB hasta el 1tr18 (las actualmente disponibles) a dólares con las últimas cifras del tipo de cambio, estaríamos ante un déficit que rondaría el 10% del PIB tomando datos acumulados a 12 meses de la cuenta corriente hasta mayo.

 

La situación en Turquía no mejora y, a partir de los CDS soberanos, podemos extraer que se estima una probabilidad de impago algo superior al 20% para el país, mientras que los bancos nacionales y las empresas tienen que afrontar 70 mm. $ de vencimientos entre el momento actual y mayo de 2019. Luego, el escenario todavía es susceptible de empeorar aunque no es probable que el caso turco pueda arrastrar a otros países ante lo reducido de su peso en los índices globales. Así, su situación sólo cobraría valor si resurge la inquietud hacia otros grandes emergentes con capacidad de arrastre como China.

 

Los problemas en Turquía perduran y su deuda soberana pierde atractivo, aunque el propio tamaño de este mercado conjugado con el abaratamiento de la renta variable desde la perspectiva extranjera (potenciado por el impacto de la depreciación de la lira), hace que la situación desde la perspectiva de las bolsas pueda contrastar con la vivida en la deuda. De momento, las compras netas de renta variable turca por parte de inversores extranjeros suman 114 mill. $ en las dos semanas transcurridas hasta el 3 de agosto; cifra que parece comedida pero que cobra valor cuando en el año se alcanza un saldo negativo de -1.074 mill. $.

 

Las divisas emergentes seguirán siendo lo más interesante en una jornada en la que el avance de la producción industrial francesa no será decisivo, mientras que en Italia cualquier rumor o noticia sobre los próximos presupuestos será muy tenido en cuenta. De momento, la inquietud no desparece y esta ha explicado que entre mayo y junio los japoneses redujeran sus posiciones en la deuda soberana de Italia en algo más de 2.000 mill. € o que, en el mes pasado, la cámara de compensación de LCH aumentase los márgenes en las operaciones Repo con deuda transalpina.

 

En Europa, la atención también estará depositada en la pequeña avalancha de datos en el Reino Unido. Entre estos, se encontrará la primera estimación del PIB del 2tr18 que revelará su aceleración hasta 0,4% trim., confirmando que el inicio del año se vio complicado por el mal tiempo. De hecho, un sector muy afectado por la climatología como la construcción, reafirmará el mismo viernes su recuperación en el pasado trimestre al estabilizarse en junio después de crecer un 2,9% m. en mayo. Así, el patito feo británico serán las modestas cifras industriales (si tomamos perspectiva) que seguirán afrontando un escenario desafiante en los próximos meses, pues como bien indicaba el gobernador del BoE: la posibilidad de no asistir a un acuerdo respecto al “Brexit” es incómodamente alta.

 

Por último, la gran estrella en EEUU será el avance del 3% a. de la inflación en julio. Un dato muy influenciado por las alzas de la energía, pero también por el avance de los precios de los servicios excluidas actividades energéticas (3,1% a. en junio) que darán forma a la estabilidad del IPC subyacente en 2,3% a. De forma que los datos continúan apoyando la estrategia de la Fed, mientras que la situación para el BoJ seguirá siendo más desafiante. A primera hora del viernes, conoceremos que la recuperación del PIB nipón durante el 2tr18 no dejará de dibujar un escenario de actividad modesta en relación con el esfuerzo realizado para relanzar la economía.