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Martes, 22 de septiembre de 2020

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 29 de julio de 2020 10:00

La Fed lanzará una guía a largo plazo: estabilidad de tipos hasta comienzos de 2023

Intermoney | En la jornada de hoy, tendrá mayor peso la prudencia que siempre tiene lugar ante cualquier encuentro de la Reserva Federal, lo cual limitará todavía más los movimientos en los mercados, a pesar de no descontarse grandes acciones y asumirse la reafirmación de su actual política monetaria.

 

 

Una política que se traducirá en tipos muy bajos durante mucho tiempo y, sobre todo, en una nueva realidad de tipos reales negativos que nos acompañará en el medio plazo. Dos cuestiones que explican algunas de las situaciones que estamos viendo en los mercados, tales como los bajos niveles de los treasuries con el 10 años en 0,58% o la apuesta por el oro.

 

A la postre, no debemos esperar que el encuentro de hoy la Reserva Federal se salde con grandes acciones, pero sí con algunos gestos de relevancia. En primer lugar, el refuerzo del tono prudente de Powell y sus compañeros ante la estabilización e, incluso, ligero empeoramiento de algunos indicadores de alta frecuencia en EEUU como consecuencia del resurgir del coronavirus. Una situación que obligará a la Fed a dar mayor certidumbre respecto a sus próximos pasos, precipitando el lanzamiento de una guía de largo plazo.

 

La anterior cuestión y la posibilidad de plantear el control de la curva ya han sido tratadas en la entidad, si bien el segundo punto se antoja más complicado y será objeto de mayores análisis, a pesar de especularse con que la meta no sería el control del 10 años, sino de un tramo más corto acorde con la referencia de 2-3 años. Así que la reedición de la guía de largo plazo es la opción que gana más posibilidades y que podría tomar forma tan pronto como el próximo miércoles. Esto se producirá una vez que la Fed ya ha frenado sus operativa de compra de activos y su balance sufre la caída en picado de la demanda de liquidez en sus operaciones REPO y la menor utilización de los swap en divisas que mantiene con otros bancos centrales. De hecho, el balance de la Reserva Federal se situaba en 7.013 mm. $ el pasado día 22 de julio, cuando el 10 de junio alcanzó 7.218 mm. $.

 

En el momento actual, la Reserva Federal sólo está comprando 80 mm. $ al mes de treasuries y 40 mm. $ en titulizaciones hipotecarias de las agencias estadounidenses; cifras muy por debajo de los máximos de mediados de marzo. Por lo tanto, dado el trasfondo expuesto, además de los riesgos emanados del resurgir del Covid-19 y el ruido que generarán las negociaciones de un nuevo paquete de estímulos en EEUU, parece un buen momento para que la Fed lance una guía de largo plazo. Una guía la cual esperamos que ate la evolución de los tipos en EEUU al desempeño de los indicadores macroeconómicos, apuntando claramente que no deben esperarse incrementos hasta que la economía no haya recuperado los niveles pre-crisis. En la práctica, esto será interpretado como estabilidad de tipos hasta comienzos de 2023, lo cual ya lo estarían recogiendo claramente activos como los treasuries.

 

Mientras tanto, la Fed seguirá ajustando sus programas a medida que detecte ámbitos de mejora, siendo un buen ejemplo lo ocurrido ayer cuando decidía ampliar hasta finales de año las 7 facilidades de crédito que vencían el próximo 30 de septiembre o en días próximos a dicha fecha. Un movimiento que debe interpretarse como un refuerzo de las garantías dadas por la entidad más que con un mensaje negativo por parte de la autoridad monetaria estadounidense.